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Sensaciones de IMINJO por alumnado participante

NUESTRA EXPERIENCIA EN IMINJO

Durante los días 12, 13, 14 y 15 de febrero todos fueron como el 14 por el calor y el cariño que se destilaban en las cuatro paredes del IES Cardenal López de Mendoza de Burgos. Pasamos unos días intensos, emocionantes y llenos de risas. Al principio, salimos casi a las diez de la mañana de la estación del Carmen de Murcia y, tras cuatro horas de tren donde todos disfrutamos de ratos de sueño y dos horas esperando en Chamartín, tuvimos ahí nuestra primera anécdota del Congreso, incluso antes de llegar, que involucraba a uno de nosotros, un móvil que se cayó de un bolsillo y un Alvia a punto de salir de la estación madrileña.


Tras llegar a Burgos y cenar en un mesón típico de la ciudad, donde la ensalada tenía patatas fritas dentro y podías partir la típica tostada de bar en ocho trozos, pasamos la primera noche. Durante la mañana siguiente visitamos el Museo de la Evolución Humana, recorrimos los alrededores de la catedral, y después de comer, llegamos al instituto donde comenzaron las exposiciones tras una charla inaugural sobre si se podía ser de ciencias y de letras a la misma vez.

Ante la fachada del IES Cardenal López de Mendoza

Cuando llegó la hora, los nervios estaban presentes, estábamos en un Congreso en medio de Castilla y León y no sabíamos cómo iban a salir las presentaciones delante de gente de Palencia, Valdemoro, Huesca, Vigo.... y del propio instituto, pero nuestras profesoras de Literatura y Biología, María Luisa y Antonia, respectivamente, nos tranquilizaron. Tras la conferencia inaugural estábamos todos al borde de un ataque de nervios pero nosotros no íbamos a ser menos.

Paula dejó a todos “flipando en colores” tras conseguir ella sola, con un artilugio hecho en casa (espectroscopio, que era básicamente una caja de cartón pequeña con un trozo de CD), que los elementos de la tabla periódica podían descomponerse y crear pequeños arco iris con colores. Con esa técnica se podía adivinar la composición de los planetas y era la base de los fuegos artificiales.


Del cielo nocturno y los colores escondidos en cada estrella, bajamos al infierno aunque Manuel nos hizo sentir en él como en el cielo, porque daba gusto oírle hablar de algo tan extraño y peculiar como son los diferentes pactos con el demonio en libros que iban desde la Edad Media hasta el siglo XXI. Hablar con esa soltura de cómo alguien vendía su alma por la eterna juventud o por oro y jugar con una botella de agua (que no se le cayó de milagro haciendo malabares), fue algo digno de ver.


Hicieron tan bien sus presentaciones que el conferenciante inicial, que colaboraba con la NASA, les acabó felicitando a los dos y fueron la comidilla de la cena.

Esa misma noche, comenzamos a hacer amigos de todas partes de España. Parecía mentira que gente que cursaba el Bachiller Internacional de Palencia, Asturias, Madrid, Huesca, de la propia Murcia y una larga lista de lugares, tuviera tantos intereses comunes con nosotros.

A la mañana siguiente, le tocó a Carlos que, a pesar de que todos estábamos bastante cansados, hizo que su presentación no fuera como la verdura que investigaba. Y sí, hablamos del pimiento ecológico contra el pimiento convencional. Su presentación dejó a bastante gente con la boca abierta, ya que descubrimos que el pimentón típico era mejor que el ecológico en cuanto a sabor, según una encuesta que había realizado. Por cierto, les obsequió con 2 envases de pimentón totanero, para hacer patria.


Poco después de la pausa para el café, Marina viajaba a lo largo del Atlántico una y otra vez para mostrarnos las diferencias que tienen los sistemas educativos de Canadá y España. Le acribillaron a preguntas, pero ella supo mantenerse firme y responder sin ningún problema y con determinación.


Después de la comida, donde volvimos a conocer  aún a más gente (eran 69 ponencias así que es fácil confundirse con los nombres y lugares de origen) le tocó el turno a Belén que habló con la presión añadida de ser la última de todos nosotros, de la caducidad de los alimentos y de cómo había puesto a su familia a comer yogures durante un mes y medio una vez transcurrida la “fecha de consumo preferente” ¡y seguían siendo comestibles después de todo este tiempo!


Al final del día, llegó la hora de la cena (donde por supuesto íbamos todos muy guapos) y salimos por Burgos hasta... altas horas de la noche, dejémoslo ahí. Nos despedimos de los amigos que hicimos, esperando que se mantengan hasta el día de hoy y en el futuro.

Quizá no volvamos al IMINJO, pero las experiencias, los buenos ratos, la gente, el cariño con el que nos recibieron y la sensación de saber que nuestros trabajos fueron de los mejor valorados, es indescriptible.

Por último, queremos agradecer a nuestros tutores (Antonia Bermejo, Juan Cánovas, Amparo Abellaneda y Mª Luisa Caride) su guía y empeño que fueron importantes para que los trabajos tuvieran esas valoraciones.

Los cinco del IMINJO

  • ·Belén Andreo Vidal
  • ·Marina Andreo Vidal
  • ·Paula Martínez Cánovas
  • ·Carlos Monserrat Marín
  • ·Manuel Romero Martínez

 

Alumnos de la 9ª promoción de Bachillerato Internacional (2013-2015)

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