ESTO ES MAGIA: David el Gnomo en el bosque encantado
Escrito por Webmaster Plataforma, viernes 23 de noviembre de 2012 , 18:51 hs , en Aulas de Cirugía y Escolares Arrixaca





Cierra los ojos e imagina un bosque. ¿Ya? Noooooooooooo. Un bosque encantado, en el que habitan hadas, brujas, elfos, gnomos y demás criaturas fantásticas, con laberínticos senderos que conducen a los rincones más insospechados.
Eso está mejor.
Antes de continuar, tendremos que presentarnos. Nada mejor que llamarte por tu nombre. Para eso, los niños de Juanfran han preparado setas, árboles, soles y lunas, dedicados y todo, deseando la pronta recuperación de nuestros pequeños duendecillos.
El siguiente paso será caracterizarnos como tales. Juanfran se coloca un gorro rojo y una densa barba blanca; Luisa tendrá que obviar una vocal de su nombre y transformarse en Lisa, y todos seremos gnomos, por lo que los gomets no pueden faltar en mejillas y nariz, incluidos los neurocirujanos que osen entrometerse en nuestro hábitat.
Esto ya parece otra cosa. Ahora sí que estamos listos para cantar aquello de “Soy siete veces más fuerte que tú, muy veloz, y siempre estoy de buen humor”.
En las grutas de nuestro particular bosque también viven trols, monstruos malolientes que se empeñan en acabar con las tonalidades de verdes de los árboles, con el rojo de las amapolas y el azul del cielo. Menos mal que “El duende del arco iris” y la música de “Peer Gynt” ganará el pulso de los malvados.
Siguiendo con gigantes y enanos, tocaremos fuerte o piano. ¡Presta atención!
Llegó la hora de descubrir la melodía que se esconde tras los circulitos de colores. Estos duendes son tan inteligentes que han inventado un código secreto que quieren compartir con nosotros. Repartimos las campanas; sólo hay que tocar cuando el color que Lisa señala es el mismo del de la campana que tienes. A pesar de los muchos que éramos, ¡lo conseguimos! Efectivamente, las llaves no estaban “En el fondo del mar”, sino en el bosque encantado.
Va cayendo la tarde y un cuco se deja ver, pero sobre todo escuchar. ¿Serás capaz de adivinar las veces que canta? Pon un gomet cada vez que lo oigas. Y sí que lo pusieron, sí. Las vías y los goteros no fueron un impedimento para despegar y pegar gomets con una sola mano, ¡qué habilidosos!
Para despedirnos, interpretaremos por última vez la canción de David el Gnomo.
Termina la función, pero la imaginación se la lleva cada cual a su habitación, para seguir creando, inventando, ilusionanado.
Para nosotros, a pesar de que ha sido una de las sesiones más complicadas en estos ocho años de colaboración con las aulas hospitalarias, ha sido un placer estar de nuevo aquí. Podríamos haber prescindido de todo lo anterior y resumirlo en las tres palabras más bonitas que pudimos escuchar a lo largo de la mañana: “Esto es magia”, exclamó Hugo intentando descifrar el código secreto y tocando las campanas.
Tan sencillo, y tan difícil.
La música, siempre la música, que te mueve, te remueve, te calma, te hace reír y llorar, que te llena de color y calor…o, por qué no, frío.
No nos queda más que agradecer a los coordinadores  de los proyectos y demás profesorado de las aulas, así como a nuestros Claustros la oportunidad que nos dan de vivir esta experiencia, única e irrepetible cada vez.


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