Una trompa y ..... !A bailar!
Escrito por Webmaster Plataforma, viernes 9 de diciembre de 2011 , 18:02 hs , en Aulas de Cirugía y Escolares Arrixaca

Hoy, 9 de diciembre, he tenido una experiencia totalmente nueva para mí. Una experiencia más rejuvenecedora y revitalizante que cualquier crema que se pueda vender en televisión. Hoy ha sido el primer día que he asistido como voluntaria al proyecto “Una orquesta en la maleta” que llevan a cabo los profesores del Hospital Virgen de la Arrixaca. ¿Lo mejor? ¡Que la experiencia ha sido con los niños!


Hemos trabajado con los niños de Oncología y Pediatría. Como éramos demasiados profes, nos hemos dividido en dos grupos: uno se ha ido primero con los niños de Pediatría y luego con los de Oncología, y viceversa. Mi grupo de profes, constituido por Pablo, Paco, Juana Mari y yo, hemos ido primero con los niños de Pediatría. 


Allí  nos hemos encontrado con Elena, Desiré, Paula, José, Evaristo, Víctor y Sheila. Hemos empezado practicando la canción de “Color esperanza” de Diego Torres, que no todos nos la sabíamos, y además le hemos añadido una serie de gestos para memorizarla mejor. Después, para trabajar el pulso y, de paso, aprendernos nuestros nombres, hemos cantado una canción que consistía en que todos dijéramos  “¿Cómo te llamas?” y una persona contestaba “Me llamo X”, y todo ello al ritmo de nuestras pisadas en el suelo. Estas pisadas representaban el latido de nuestro corazón, un órgano imprescindible, como bien ha dicho Evaristo, pues es el órgano encargado de enviar la sangre al resto del cuerpo. En ese momento, Juana Mari ha sacado los instrumentos de percusión: triángulos, cajas chinas, claves, raspas, güiro, maracas, cascabeles, panderos, etc. Y todo ello ha convertido una simple canción de presentación en un verdadero espectáculo de sonidos.

Una vez sabidos todos nuestros nombres (con alguna que otra modificación por parte de Juana Mari), hemos pasado a tratar un tema muy importante en nuestras vidas: el miedo. El miedo, como bien ha explicado Paco, es algo normal en nuestra vida. Cada uno de nosotros tenemos algo a lo que temer. Y si no fuera por esto, no podríamos vivir (si no tuviera miedo a tirarme de un tejado, lo haría sin dudarlo…). Así, hemos procedido a una ronda de reconocimiento de miedos: Juana Mari ha admitido que le asusta mucho la oscuridad, la auxiliar Luz ha reconocido que le dan pánico las abejas, Pablo ha dicho que le dan mucho miedo las arañas, yo no puedo ni ver a las cucarachas, y Paco teme a la soledad. Y tras esto, me he dado cuenta de lo valientes que son nuestros niños… ¡ninguno tenía miedo de nada! Al contrario, nos han dado fuerzas y  apoyo para superar los miedos. Y lo hemos hecho todos juntos cantando una canción para algunos miedos: “La araña Misuwisi” para Pablo, “La cucaracha” para mí, y “A tu lado” (de la primera edición de OT) para Paco. Y ya para acabar con este grupo, hemos retornado a la canción del principio, “Color esperanza” (que tanto le gusta a José), y la hemos vuelto a tocar con más energía y con menos miedo que nunca. 


Nos hemos despedido de estos valientes y nos hemos bajado a Oncología, donde Ana, Pedro y Bartolo (con su trompa, y no de elefante) hacían de una pequeña sala, en la que apenas cabíamos, toda una fiesta: sonaban guitarra, trompa, maracas, y con nuestra llegada, un piano. Cuando hemos llegado estaban cantando el villancico “Mi burrito sabanero”, y al acabar, Bartolo se ha subido con los niños de Pediatría.


Una vez instalados en Oncología, he tenido la suerte de conocer a Rubén, a Elisa, a María, a Pablo y a sus respectivas madres. Aquí, los chicos estaban un poco más apagados, ya fuese porque ya habían tenido una clase anterior (de varias horas) o porque su lucha era distinta a la de los otros niños. Mi impresión aquí ha sido la de unos chicos (sobre todo Rubén y Pablo) muy fuertes y valientes, que han pasado y están pasando lo peor, pero al mismo tiempo, me han transmitido un poco la sensación de tristeza y cansancio por esta constante lucha. Y sin embargo, ahí estaban ellos… ¡cantando y festejando! Hemos practicado el villancico de “Mi burrito sabanero” y, para relajar un poco el ambiente, la de “Noche de Paz”.


Para finalizar la sesión de hoy, nos hemos ido frente a la sala donde están Bruno y su mamá a cantarles “Mi burrito sabanero” (con una coreografía preparada y todo), y al otro lado del cristal, Bruno y su mamá tocaban un xilófono nuevo que se han comprado. Y así, con risas y lágrimas, y sobre todo mucha música, nos hemos despedido hasta la semana que viene.
 María Cánovas











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