Minerva
Escrito por Webmaster Plataforma, jueves 13 de junio de 2013 , 21:34 hs , en Aulas Santa Lucía

 

Diosa de la sabiduría, había inventado la escritura, la pintura y el bordado. Orgullos a de su belleza y de su talento miraba mal a las demás mujeres que se podían igualar a ellas. También era patrona de los artesanos. Con frecuencia esta diosa era elegida como protectora y patrona de las ciudades, además de Atenas a la que se cree que le dio su nombre, contaba con otras ciudades. Tuvo que luchar con otro dios Neptuno para poder ser la patrona de Atenas.

Cada uno ofreció un regalo a los habitantes de esta ciudad: Neptuno ofreció dando golpe a su tridente un lago salado en el centro de la ciudad. Por su parte, Atenea, hizo que naciese allí un olivo. Los otros dioses que habían sido árbitros en ese momento eligieron, sin ninguna duda, a Atenea. Por eso, su planta favorita es el olivo y su animal la lechuza, pues es la más sabia de todas los dioses. Aracne fue victima de ella.

Aracne era una doncella cuyo padre era tintorero y una de las mejores tejedoras de toda Grecia, sus bordados eran tan maravillosos que la gente comentaba que sus habilidades le habían sido concedidas por Atenea.

Cada día iban gentes de todas partes para ver sus trabajos. Pero Aracne tenía un gran defecto, era una muchacha muy vanidosa y decía continuamente que era la mejor tejedora del mundo. Además no quería deber sus habilidades a nadie más a que ella.

Aracne se pasaba el día lanzando desafíos a la diosa y no paraba de compararse con Atenea, invitándola a participar en un concurso para ver cual de las dos tejía mejor. La diosa Atenea quiso darle una lección y bajó desde el Olimpo, donde vivía, a la Tierra para aceptar su reto.

Primero, la diosa, que se le apareció en forma de anciana con el pelo blanco, bondadosa y amable solo intentó advertirla y aconsejarle más modestia para poder vivir bien y sin temor a que los dioses se enfadaran, pero ella le respondió con insultos. Entonces la divinidad dejó de ser esa anciana y comenzó el concurso, Aracne y Atenea estuvieron tejiendo durante todo el dia.

Atenea representaba a los dioses en todo su esplendor. Por el contrario la tela de la orgullosa Aracne mostraba a los dioses como locos y borrachos. Cuando Atenea vio el trabajo de Aracne dándose cuenta que insultaba a los dioses no pudo aguantar más, se enfadó mucho y rajó la tela.

Aracne se dio cuenta que había ofendido a los dioses gravemente, sintió mucho miedo, salió corriendo… Pero entonces la diosa Atenea se apiadó de ella y le salvó la vida pero para castigarla la convirtió en araña y la condenó a tejer para el resto de los tiempos.

Bajo esta nueva forma Aracne conserva aun su pasión por hilar y tejer la tela. Esta historia nos hace pensar en que no debemos ser vanidosos ni creer que somos los mejores en todo lo que hacemos.

Después de esto, se celebraran las bodas de Tetis y Peleo. Fueron invitados todos los dioses, los centauros, las ninfas… y también la diosa Minerva. Los novios tuvieron muchos regalos: caballos inmortales, vajillas de oro, copas de cristal…Todos estaban contentos y la alegría en el banquete reinaba hasta que se presentó la única diosa que no había sido invitada: Eris, la discordia. Como venganza arrojó sobre la mesa la manzana de la discordia, que llevaba grabada estas palabras:

“Para la más hermosa”.

Inmediatamente tres diosas se abalanzaron para coger la manzana: Hera, Atenea y Afrodita. Comenzaron a pelearse y como no podían ponerse de acuerdo en quien debía ser la poseedora de la manzana, pidieron al jefe de todos los dioses que resolviera la pelea. Pero este, sin saber qué hacer, decidió que la eligiera un príncipe. Mandó llamar a París que apacentaba su rebaño. Le comunicaron a Paris lo que había decidido Zeus: el debía decidir quién era la más bella de las tres diosas. París quedó paralizado y el miedo erizó sus cabellos.

Las diosas se pusieron sus mejores vestidos, y se presentaron ante él, que no sabía a quién mirar pues nunca había visto mujeres tan bellas.

Entonces cada una de ellas le hizo una promesa a cambio de ser la elegida y tener la manzana: Minerva le ofreció Grecia, Hera le ofreció Asia y Europa, y Afrodita le ofreció casarse con la mujer más bella del mundo. Paris se decidió por esta última y se casó con Helena que así se llamaba esta doncella. El príncipe les explicó a las otras diosas el porqué de su decisión, ellas lo aceptaron y fueron invitadas a la boda de parís y Helena.

Con esta historia nos damos cuenta que debemos saber perder y aceptar las decisiones de los demás.

Engracia Robles IES CASTILLO PUCHE (YECLA).



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