Región de Murcia
 
Jueves, 31 de julio de 2014
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jueves 26 de diciembre de 2013 , 20:18 hs

TEMA 14. LA LÍRICA RENACENTISTA

  1.  ¿Cuándo y dónde surgió el Renacimiento?
  2. ¿Cuándo y bajo qué reinados se consolida el Renacimiento en España?
  3. ¿Qué ideas defiende la Reforma protestante? ¿Quién la inicia? ¿Cuándo y por qué?
  4. ¿Qué ideas defiende Erasmo de Rotterdam?
  5. ¿Qué movimiento surge en la Iglesia como rechazo a la Reforma?
  6. Explica las creencias colectivas en España durante los siglos XVI y XVII.
  7. ¿Qué es el antropocentrismo y qué significado tiene?
  8. ¿Qué es el humanismo y qué importancia tiene?
  9. ¿Qué es el ideal de cortesano y quién retrata este ideal en la literatura?
  10. Vida y obra de Francesco Petrarca. Explica los temas, el contenido y la importancia del Canzoniere.
  11. Actividades de comentario de los sonetos CC y CCXXXIII de Petrarca.
  12. Señala la influencia de la lírica renacentista italiana en las formas métricas de la poesía española: innovaciones rítmicas y estrofas y tipos de composiciones.
  13. ¿Qué ideal de estilo lírico se cultiva en la poesía renacentista de la primera mitad del siglo XVI en España?
  14. Actividad 1 sobre el texto de Juan Boscán.
  15. Di los referentes principales de la poesía clásica latina en la poesía renacentista.
  16. Importancia de La Arcadia.
  17. Explica los temas y tópicos de la poesía renacentista.
  18. ¿Qué es el Neoplatonismo?
  19. ¿Qué tipo de poesía domina en la 2ª mitad del siglo XVI? ¿Qué tópicos y motivos destacan en esta poesía?
  20. Explica la evolución de la poesía renacentista española.
  21. Señala otras tendencias poéticas, además de la poesía religiosa, en la 2ª mitad del siglo XVI.
  22. Explica la ascética y la mística.
  23. Vida y obra de Garcilaso de la Vega.
  24. Explica los temas y la evolución poética de Garcilaso de la Vega.
  25. Explica las Églogas de Garcilaso.
  26. Actividades de lectura de los sonetos I, V, XIII y XXIII y de los fragmentos de las églogas I y III.
  27. Vida y obra de Fray Luis de León.
  28. Fuentes de la poesía de Fray Luis de León.
  29. Temas principales y estilo de la poesía de Fray Luis de León.
  30. Obras en prosa de Fray Luis de León.
  31. Actividades de comentario de la Oda a la vida retirada.
  32. Vida y obra de San Juan de la Cruz.
  33. Importancia de la obra de San Juan de la Cruz.
  34. ¿Qué significa “el carácter inefable de la experiencia mística”?
  35. Explica los poemas mayores de San Juan de la Cruz.
  36. Explica la obra en prosa de San Juan de la Cruz.
  37. Actividades de comentario del poema Noche oscura del alma.
Escrito por: Antonio Jiménez Morata. J-LC | Dpto. Lengua Castellana | Comentarios (0)
jueves 13 de marzo de 2014 , 23:21 hs

Tema 15. La narrativa renacentista.

 

  1. Explica los rasgos generales de la narrativa renacentista.
  2. La novela bizantina.
    1. Las novelas bizantinas en España.
    2. ¿Qué obra sirvió de modelo para estas novelas?
    3. Características de la historia: personajes, estructura, dificultades a las que se enfrentan los protagonistas.
    4. Explica los recursos narrativos que distinguen a estas novelas.
    5. La novela pastoril.
      1. Novela pastoril en España
      2. Fuentes de la novela pastoril.
      3. Los personajes, la estructura, el espacio en la novela pastoril.
      4. Explica los recursos narrativos de la novela pastoril.
      5. Explica los diferentes tipos de novela española durante el Renacimiento.
      6. Lazarillo de Tormes.
        1. Explica los rasgos generales de la novela picaresca.
        2. Señala la fecha y el autor del Lazarillo. Busca en Internet  información sobre el problema de la autoría del Lazarillo.
        3. Señala la estructura del Lazarillo y resume la historia.
        4. ¿Por qué el Lazarillo está escrito en forma de carta y en qué consiste “el caso”?
        5. Explica “la ironía” en el Lazarillo.
        6. Explica los temas, el sentido de la obra y los problemas que tuvo con la Inquisición.
        7. La obra narrativa de Cervantes.
          1. Resume la vida de Miguel de Cervantes.
          2. La Galatea.
            1.                                                     i.     Fecha de publicación. Género narrativo.
            2.                                                   ii.     Estructura narrativa: argumento, espacio y tiempo, elementos intercalados.
  3. Las Novelas ejemplares.
    1.                                                     i.     Fecha de publicación.
    2.                                                   ii.     ¿Por qué Cervantes dice que es el primero en escribir novelas en España?
    3.                                                 iii.     Títulos.
    4.                                                 iv.     Características estructurales y temáticas.
    5.                                                   v.     Elige una novela ejemplar y cuenta su argumento.
  4. Los trabajos de Persiles y Sigismunda.
    1.                                                     i.     Fecha de publicación. Género narrativo. Título.
    2.                                                   ii.     Personajes y argumento.
  5. El Quijote.
    1.                                                     i.     Edición de la obra: fechas de publicación, títulos y estructura de cada parte.
    2.                                                   ii.     Fuentes y propósito del autor.
    3.                                                 iii.     Estructura de la obra.
    4.                                                 iv.     Espacio y tiempo.
    5.                                                   v.     Los personajes.
    6.                                                 vi.     Temas y sentido de la obra.
    7.                                               vii.     Narradores de la obra.
Escrito por: Antonio Jiménez Morata. J-LC | Dpto. Lengua Castellana | Comentarios (0)
jueves 13 de marzo de 2014 , 23:22 hs

Tema 16. La poesía barroca.

 

  1. Realiza un esquema de la ideología del Barroco.
  2. Realiza un esquema con los temas, los tópicos y las formas poéticas del Barroco.
  3. Resume los temas y el estilo de Luis de Góngora, Lope de Vega y Francisco de Quevedo.
  4. Lee y comenta los siguientes poemas y los copiados a continuación:
    1. Mientras por competir con tu cabello.
    2. La dulce boca que a gustar convida
    3. Ir y quedarse y con quedar partirse.
    4. ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
    5. ¡Fue sueño ayer, mañana será tierra!
    6. Cerrar podrá mis ojos la postrera
    7. Huye sin percibirse lento el día.

 

 

Letrillas satíricas de F. de Quevedo.

 

Poderoso caballero

es don Dinero.

 

Madre, yo al oro me humillo:

él es mi amante y mi amado,

pues de puro enamorado,

de continuo anda amarillo;

que pues, doblón o sencillo,

hace todo cuanto quiero,

poderoso caballero etc. etc.

 

Nace en las Indias honrado,

donde el mundo le acompaña,

viene a morir en España

y es en Génova enterrado;

y, pues quien le trae al lado

es hermoso, aunque sea fiero,

poderoso caballero etc. etc.

 

Es galán, y es como un oro;

tiene quebrado el color;

persona de gran valor,

tan cristiano como moro;

pues que da y quita el decoro

y quebranta cualquier fuero,

poderoso caballero etc. etc.

 

Son sus padres principales,

y es de nobles descendiente,

porque en las venas de Oriente

todas las sangres son reales;

y, pues es quien hace iguales

al duque y al ganadero,

poderoso caballero etc. etc.

 

Mas ¿ a quién no maravilla

ver en su gloria sin tasa,

que es lo menos de su casa

doña Blanca de Castilla?

Pero, pues da al bajo silla

y al cobarde hace guerrero,

poderoso caballero etc. etc.

 

Sus escudos de armas nobles

son siempre tan principales,

que sin sus escudos reales

no hay escudos de armas dobles;

y, pues a los mismos robles

da codicia su minero,

poderoso caballero etc. etc.

 

Por importar en los tratos

y dar tan buenos consejos

en las casas de los viejos

gatos le guardan de gatos;

y, pues él rompe recatos

y ablanda al juez más severo,

poderoso caballero etc. etc.

 

Y es tanta su majestad,

(aunque son sus duelos hartos),

que con haberle hecho cuartos,

no pierde su autoridad;

pero, pues da calidad

al noble y al pordiosero,

poderoso caballero etc. etc.

 

Nunca vi damas ingratas

a su gusto y afición,

que a las caras de un doblón

hacen sus caras baratas;

y, pues hace las bravatas

desde una bolsa de cuero,

poderoso caballero etc. etc.

 

Más valen en cualquier tierra

-¡mirad si es harto sagaz!-

sus escudos en la paz,

que rodelas en la guerra;

y, pues al pobre le entierra

y hace propio al forastero,

poderoso caballero etc. etc.

[ IV ]

 

Pues amarga la verdad,

quiero echarla de la boca;

y si al alma su hiel toca,

esconderla es necedad.

Sépase, pues libertad

ha engendrado en mí pereza

la pobreza.

 

¿Quién hace al ciego galán

y prudente al sin consejo?

¿Quién al avariento viejo

le sirve de río Jordán?

¿Quién hace de piedras pan,

sin ser el Dios verdadero?

El dinero.

 

¿Quién con su fiereza espanta,

el cetro y corona al rey?

¿Quién careciendo de ley

merece nombre de santa?

¿ Quién con la humildad levanta

a los cielos la cabeza?

La pobreza.

 

¿Quién los jueces con pasión,

sin ser ungüento, hace humanos,

pues untándolos las manos

los ablanda el corazón?

¿Quién gasta su opilación

con oro, y no con acero.

El dinero.

 

¿Quién procura que se aleje

del suelo la gloria vana?

¿Quién siendo tan cristiana,

tiene la cara de hereje?

¿Quién hace que al hombre aqueje

el desprecio y la tristeza?

La pobreza.

 

¿Quién la montaña derriba

al valle, la hermosa al feo?

¿Quién podrá cuanto el deseo,

aunque imposible, conciba?

¿Y quién lo de abajo arriba

vuelve en el mundo ligero?

El dinero.

 

Soneto de Lope de Vega

 

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

 

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

 

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor suave,

olvidar el provecho, amar el daño;

 

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño;

esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Escrito por: Antonio Jiménez Morata. J-LC | Dpto. Lengua Castellana | Comentarios (0)
jueves 26 de diciembre de 2013 , 20:35 hs

Fray Luis de León

ODA III 

A FRANCISCO DE SALINAS

Catedrático de Música de la Universidad de Salamanca

El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.

A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.

Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.

Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.

Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.

Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.

Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega
que ningún accidente
estraño y peregrino oye o siente.

¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!

A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.

¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos!

Actividades 

1. Determina el tema y resume su contenido.

2. La estrofa 2 recuerda una copla de Jorge Manrique ¿Cuál? ¿Qué despierta al alma en la oda de Fray Luis?

3. Explica la relación entre la música y la mística en esta oda.

4. Explica el tema del desprecio de lo material en la oda.

 

ODA VIII 
NOCHE SERENA 

A Don Loarte 

Cuando contemplo el cielo 
de innumerables luces adornado, 
y miro hacia el suelo 
de noche rodeado, 
en sueño y en olvido sepultado, 

el amor y la pena 
despiertan en mi pecho un ansia ardiente; 
despiden larga vena 
los ojos hechos fuente; 
Loarte y digo al fin con voz doliente: 

«Morada de grandeza, 
templo de claridad y hermosura, 
el alma, que a tu alteza 
nació, ¿qué desventura 
la tiene en esta cárcel baja, escura? 

¿Qué mortal desatino 
de la verdad aleja así el sentido, 
que, de tu bien divino 
olvidado, perdido 
sigue la vana sombra, el bien fingido? 

El hombre está entregado 
al sueño, de su suerte no cuidando; 
y, con paso callado, 
el cielo, vueltas dando, 
las horas del vivir le va hurtando. 

¡Oh, despertad, mortales! 
Mirad con atención en vuestro daño. 
Las almas inmortales, 
hechas a bien tamaño, 
¿podrán vivir de sombra y de engaño? 

¡Ay, levantad los ojos 
aquesta celestial eterna esfera! 
burlaréis los antojos 
de aquesa lisonjera 
vida, con cuanto teme y cuanto espera. 

¿Es más que un breve punto 
el bajo y torpe suelo, comparado 
con ese gran trasunto, 
do vive mejorado 
lo que es, lo que será, lo que ha pasado? 

Quien mira el gran concierto 
de aquestos resplandores eternales, 
su movimiento cierto 
sus pasos desiguales 
y en proporción concorde tan iguales; 

la luna cómo mueve 
la plateada rueda, y va en pos della 
la luz do el saber llueve, 
y la graciosa estrella 
de amor la sigue reluciente y bella; 

y cómo otro camino 
prosigue el sanguinoso Marte airado, 
y el Júpiter benino, 
de bienes mil cercado, 
serena el cielo con su rayo amado; 

—rodéase en la cumbre 
Saturno, padre de los siglos de oro; 
tras él la muchedumbre 
del reluciente coro 
su luz va repartiendo y su tesoro—: 

¿quién es el que esto mira 
y precia la bajeza de la tierra, 
y no gime y suspira 
y rompe lo que encierra 
el alma y destos bienes la destierra? 

Aquí vive el contento, 
aquí reina la paz; aquí, asentado 
en rico y alto asiento, 
está el Amor sagrado, 
de glorias y deleites rodeado. 

Inmensa hermosura 
aquí se muestra toda, y resplandece 
clarísima luz pura, 
que jamás anochece; 
eterna primavera aquí florece. 

¡Oh campos verdaderos! 
¡Oh prados con verdad frescos y amenos! 
¡Riquísimos mineros! 
¡Oh deleitosos senos! 
¡Repuestos valles, de mil bienes llenos!»

 

Actividades

1. Determina el tema y resume el contenido de la oda.

2. La oda está divida claramente en dos partes. Señálalas.

3. Señala el carácter de exhortación de la oda.

 

 

 

ODA XXIII 
A LA SALIDA DE LA CÁRCEL 

Aquí la envidia y mentira 
me tuvieron encerrado. 
Dichoso el humilde estado 
del sabio que se retira 
de aqueste mundo malvado, 

y con pobre mesa y casa 
en el campo deleitoso 
con sólo Dios se compasa 
y a solas su vida pasa 
ni envidiado ni envidioso.

Actividades

1. Señala la ironía de Fray Luis por su encarcelamiento.

2. Explica los temas de elogio de la vida retirada y desprecio del mundo.

Escrito por: Antonio Jiménez Morata. J-LC | Dpto. Lengua Castellana | Comentarios (0)
jueves 26 de diciembre de 2013 , 20:44 hs

Garcilaso de la Vega

 

SONETO X

     ¡Oh dulces prendas por mi mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería,
juntas estáis en la memoria mía
y con ella en mi muerte conjuradas!

      ¿Quién me dijera, cuando las pasadas
horas que en tanto bien por vos me vía,
que me habíais de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?

      Pues en una hora junto me llevastes
todo el bien que por términos me distes,
llévame junto el mal que me dejastes;

      si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes porque deseastes
verme morir entre memorias tristes.

 

Actividades Soneto X

1. Este soneto fue escrito después de la muerte de Isabel Freyre. ¿Quién es “ella” en el verso 4?

2. ¿A qué pueden referirse las dulces prendas del primer verso? Las dulces prendas más famosas de la Literatura están en el Canto IV de la Eneida. Explica brevemente el resumen de este Canto IV y di qué fragmento se introduce con “Oh duces prendas…”

3. Resume el contenido del poema.

 

 

Égloga I

  Con mi llorar las piedras enternecen

y al encendido fuego en que me quemo

más helada que nieve, Galatea!

Estoy muriendo, y aun la vida temo;           

témola con razón, pues tú me dejas,

que no hay sin ti el vivir para qué sea.

     Vergüenza he que me vea

     ninguno en tal estado,

     de ti desamparado,           

y de mí mismo yo me corro agora.

¿D'un alma te desdeñas ser señora

donde siempre moraste, no pudiendo

     della salir un hora?

Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

 

1. Explica la descripción negativa de la mujer.

2. ¿Por qué sufre el enamorado? ¿De qué se avergüenza?

3. ¿Qué contradicción le critica el poema a la amada? ¿A qué tema visto en los Sonetos se refiere?

 

 


Escrito por: Antonio Jiménez Morata. J-LC | Dpto. Lengua Castellana | Comentarios (0)
jueves 26 de diciembre de 2013 , 20:50 hs

San Juan de la Cruz


Coplas del alma que pena por ver a Dios

 

Vivo sin vivir en mí,

y de tal manera espero,

que muero porque no muero.

 

En mí yo no vivo ya,

y sin Dios vivir no puedo;

pues sin él y sin mí quedo,

este vivir ¿qué será?

Mil muertes se me hará,

pues mi misma vida espero,

muriendo porque no muero.

 

Esta vida que yo vivo

es privación de vivir;

y así, es continuo morir

hasta que viva contigo.

Oye, mi Dios, lo que digo:

que esta vida no la quiero,

que muero porque no muero.

 

Estando ausente de ti

¿qué vida puedo tener,

sino muerte padecer

la mayor que nunca vi?

Lástima tengo de mí,

pues de suerte persevero,

que muero, porque no muero.

 

El pez que del agua sale

aun de alivio no carece,

que en la muerte que padece

al fin la muerte le vale.

¿Qué muerte habrá que se iguale

a mi vivir lastimero,

pues si más vivo más muero?

 

Cuando me pienso aliviar

de verte en el Sacramento,

háceme más sentimiento

el no te poder gozar;

todo es para más penar

por no verte como quiero,

y muero porque no muero.

 

Y si me gozo, Señor,

con esperanza de verte,

en ver que puedo perderte

se me dobla mi dolor;

viviendo en tanto pavor

y esperando como espero,

muérome porque no muero.

 

¡Sácame de aquesta muerte

mi Dios, y dame la vida;

no me tengas impedida

en este lazo tan fuerte;

mira que peno por verte,

y mi mal es tan entero,

que muero porque no muero.

 

Lloraré mi muerte ya

y lamentaré mi vida,

en tanto que detenida

por mis pecados está.

¡Oh mi Dios!, ¿cuándo será?

cuando yo diga de vero:

vivo ya porque no muero.

 

Actividades

1. Determina el tema y resume el contenido del poema.

2. Explica el juego de oposiciones, de contrarios en el poema.

3. Explica los diferentes significados que tienen en el poema las palabras vida, muerte, vivir, morir.

 


Otras del mismo a lo divino

 

Tras de un amoroso lance,

y no de esperanza falto,

volé tan alto, tan alto,

que le di a la caza alcance.

 

Para que yo alcance diese

a aqueste lance divino,

tanto volar me convino

que de vista me perdiese;

y, con todo, en este trance

en el vuelo quedé falto;

mas el amor fue tan alto,

que le di a la caza alcance.

 

Cuanto más alto subía

deslumbróseme la vista,

y la más fuerte conquista

en oscuro se hacía;

mas, por ser de amor el lance

di un ciego y oscuro salto,

y fui tan alto, tan alto,

que le di a la caza alcance.

 

Cuanto más alto llegaba

de este lance tan subido,

tanto más bajo y rendido

y abatido me hallaba;

dije: ¡No habrá quien alcance!

y abatíme tanto, tanto,

que fui tan alto, tan alto,

que le di a la caza alcance.

 

Por una extraña manera

mil vuelos pasé de un vuelo,

porque esperanza del cielo

tanto alcanza cuanto espera;

esperé solo este lance,

y en esperar no fui falto,

pues fui tan alto, tan alto,

que le di a la caza alcance.

 

 

Actividades

1. Explica el tema de la caza cetrera de amor y resume el contenido.

2. Explica la estructura del poema.

3. ¿Qué quiere decir que es un poema “a lo divino”.

4. ¿Qué significado tiene el vuelo?

5. Analiza la métrica del poema.

6. ¿Qué característica léxica tiene el poema?

 

 

Escrito por: Antonio Jiménez Morata. J-LC | Dpto. Lengua Castellana | Comentarios (0)
jueves 5 de diciembre de 2013 , 19:17 hs

CONSPIRACIÓN EN VERSALLES, Annie Pietri

 

EL TÍTULO DE LA NOVELA

• En el título se nos ofrecen pistas sobre dos cuestiones fundamentales en la historia:

¿Qué significa la palabra «conspiración»? __________________________________________________ _____________________________________________________________________________________

 

¿Sabes qué es y dónde se encuentra Versalles? _______________________________________________

 

Busca información y elabora una ficha con los siguientes datos:

1. Dónde está Versalles.

2. Qué espectacular construcción hay en ese lugar.

3. Fecha de la construcción.

4. Bajo qué reinado se construyó.

5. Características más destacables.

 

GRUPOS  SOCIALES

• En Conspiración en Versalles, llama mucho la atención las enormes diferencias que existen en la forma de vida de los nobles y los criados.

 

- ¿Cómo describirías la vida de la nobleza? __________________________________________________

_____________________________________________________________________________________

 

EL ORDEN DE LOS HECHOS

 

• Te ofrecemos algunos de los hechos más importantes de la novela. Recuerda, lee y ordena los hechos del 1 al 12:

  1. El cochero de la marquesa atropella a un campesino. ...........
  2. La marquesa miente al rey sobre el origen de su perfume. ...........
  3. Marion es víctima de burlas en la lencería. ...........
  4. Marion explica sus sospechas a Monsieur d’Arquin. ...........
  5. La marquesa consulta a su vidente para preparar la misa negra. ...........
  6. Marion confía sus secretos a la tierra de Versalles. ...........
  7. Marion se convierte en la perfumista del Rey Sol. ...........
  8. Pyrrhos ataca a Marion en plena noche de tormenta. ...........
  9. El rey lanza un dulce envenenado a Pyrrhos. ...........
  10. Marion se convierte en una de las ocupadas de la marquesa de Montespan. ...........
  11. Marion consigue su sueño y pasea en góndola con el rey. ...........
  12. Marion descubre los dulces envenenados que no huelen a nada. ...........

 

 

LA ÉPOCA DE LA NARRACIÓN

• Investigad sobre la época en que se sucede la historia de Marion.

 

LA CORTE DE LUIS XIV

1. Sociedad

2. Política

3. Cultura (arte, música y literatura)

4. Moda

5. Ocio (juegos y entretenimientos)

 

ACTIVIDADES PARA EL ÁREA DE LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA

 

• Observa, cómo el narrador describe a los personajes. ¿Qué palabras transmiten características positivas? ¿Cuáles transmiten características negativas?

 

• Aquí tienes diez cuestiones relacionadas con la novela que acabas de leer y contesta SÍ o NO, si consideras que lo que decimos es verdadero o falso. Marca X.

 

 

TEST DE COMPRENSIÓN LECTORA

 

SÍ/NO

 

1. Marion tiene muy desarrollado el sentido del olfato.

2. La marquesa de Montespan quiere darle un hijo al rey.

3. La reina María Teresa es española.

4. Los nobles franceses tratan muy bien a sus criados.

5. La marquesa era la favorita del rey.

6. Los nobles se bañaban todos los días.

7. La reina sabía que su vida corría peligro.

8. El doctor D’Aquin ayuda a Marion a descubrir la conspiración.

9. Marion regresa con su padre para siempre al final de la historia.

10. Marion se convierte en la perfumista oficial del Rey Sol.

Escrito por: Antonio Jiménez Morata. J-LC | Dpto. Lengua Castellana | Comentarios (0)
jueves 25 de noviembre de 2010 , 12:17 hs

Desde este enlace se pueden descargar las Pruebas de Acceso a la Universidad. Hay que elegir el año y la materia correspondiente.

https://examenesacceso.um.es/examenesacceso/indexacceso.seam

 

Etiquetas: 2BACH Geografía Examenes PAU
Escrito por: Alejandro Egea Vivancos | Dpto. Geografía e Historia | Comentarios (0)
jueves 26 de diciembre de 2013 , 19:10 hs

 

 

Señala la estructura de las siguientes oraciones:

 

  1. Ana se marchó después de entrevistarse con el gerente
  2.  Antonio lo montó tal como pone en el libro de instrucciones
  3.  Aunque era muy joven, hablaba con gran soltura
  4.  Aunque hizo un gran esfuerzo, no consiguió sus propósitos
  5.  Aunque la zorra lo intente, no alcanzará las uvas
  6.  Creo que continuaré unos días más en esta maravillosa isla.
  7.  Cuando me iba a retirar, la madre de estos niños me ofreció una taza de café
  8.  Cuando terminéis de usar el ordenador, avisad
  9.  Dejamos Nueva Cork el jueves y llegamos a La Habana el viernes por la tarde.
  10.  El almendro es más pequeño que el que hay en mi huerto
  11. El concierto que está programado comenzará a las seis
  12. El otro día entré en un gran patio y me puse a conversar con unos niños.
  13. Es más fácil hablar que estar callado
  14. Escribidme a esta dirección o enviadme un telegrama a casa de los tíos.
  15. Está enfermo porque no se alimenta bien
  16. Está menos preparado para mantener la marca que para conseguirla
  17. Estaba menos preparado para saltar que para correr
  18. Fuimos de viaje porque necesitábamos descansar unos días
  19. Ha aprobado porque ha estudiado bastante
  20. Ha ido a la arboleda para ver los pájaros
  21. Habló tanto que se quedó sin voz
  22. Hacía mucho frío, por lo tanto no salimos
  23. Han encontrado al niño que se había extraviado
  24. He estado en dos pueblos de la isla, Sagua y Caibarién, donde asistí a una cacería de cocodrilos
  25. He visitado La Habana, pero no conozco aún otras ciudades de la isla.
  26. Hemos terminado el trabajo para poder salir cuanto antes  
  27. Huyó saltando el muro de la cárcel
  28. La ciénaga de Zapata es un sitio con muchas clases de animales.
  29. La ciudad que está al noroeste, tiene un millón de habitantes.
  30. La conversación con la gente me resulta agradable. Pero yo, a veces, prefiero la soledad.
  31. Lamento que no le hayas visto
  32. Las Naciones Unidas defienden que la pobreza sea eliminada
  33. Le pregunté si iría al cumpleaños
  34. Le seguí la corriente porque no quería polémicas
  35. Los árboles que son un poco pequeños, ocupan todo el jardín.
  36. Los jugadores que han participado recibirán un trofeo
  37. Luis se dirige hacia donde le señaló su compañera
  38. Mañana doy la del cante jondo con ilustraciones de discos de gramófono.
  39. Marta le trataba como si fuera su hermano
  40. Me apetece que me visites
  41. Me llamaron para que interviniese en la reunión
  42. Mi hermano ha dicho que vengas con nosotros
  43. Mis acompañantes elogiaron lo que ellos llamaban mi sangre fría
  44. Mis conferencias se están desarrollando con un éxito muy grande para mí.
  45. No conozco al vecino que llega  
  46. No encuentro esta ciudad tan interesante como dicen
  47. No he podido localizar a Chacón ni hablar con él por teléfono
  48. No intervine en la cacería, sino que estuve de espectador.
  49. No le hace caso porque desconfía de él
  50. Partiremos a las cinco, aunque esté lloviendo
  51. Ponlo en marcha, pulsando el interruptor
  52. Quería celebrar el cumpleaños
  53. Si hubieras venido con nosotros, habrías visto a Luis
  54. Si juego con vosotros me divertiré
  55. Si tuviera tiempo viajaría a países lejanos.
  56. Si tuviera una casa en la playa, pasaría allí las vacaciones
  57. Si yo me pierdo, me encontraréis en Andalucía o en Cuba
  58. Su fiereza es tal que nadie se acercaba a menos de dos metros
  59. Todos nos pusimos donde daba más el sol
  60. Un maletín que sea grande es adecuado para un equipo de fotografías
  61. Una televisión que cueste mucho no siempre es buena
  62. Volveré en el mes de agosto, o sea, regresaré en pleno verano.

 

II.

  1. Aunque lo rompió enojado, no tuvo que pagar el libro.
  2. Aunque mañana lo diga la prensa, no se cometió ningún delito.
  3. Aunque se encontraban en un apuro, no nos pidieron ayuda.
  4.  Ayer me asombré menos que hoy por la noticia.
  5. Canta que da gusto oírlo.
  6. Como no te calles, me voy disgustado a mi casa.
  7. Como se vaya rápida  la policía, me temo lo peor.
  8. Deja el aviso donde te digan.
  9. El pan necesita menos harina que lo bollos
  10. El saxofón es mucho  más sonoro que el flautín.
  11. 11.   Eres más inteligente que todos nosotros.
  12. Eres un tío tan grande que no cabes por esa puerta.
  13. Fui al baile aunque estaba con mucha fiebre.
  14. 14.   Gritó tanto que se enteró del asunto todo el mundo.
  15. Ha volcado la barca donde hay más remolinos.
  16. Han traído unas alfombras nuevas para tapar las manchas del suelo.
  17. He armado el juguete como dicen las instrucciones.
  18. He venido a llevarme mi parte de la herencia.
  19. Hicieron tanto ruido con los muebles que lo vecinos llamaron alarmados a la policía.
  20.  Hicimos, mostrando nuestro disgusto, una huelga general.
  21. Hizo la tarea como se le enseñó.
  22. Le guarda rencor porque no le hizo aquel favor.
  23. Llévame donde se venden esas maravillosas máquinas.
  24. Lo dejaron allí para que lo recogieran sus hermanos.
  25. Lo hizo como le dijeron.
  26.  Me he estudiado el control aunque no tengo muchas esperanzas.
  27. No me lo creo a pesar de lo que se diga.
  28. No se seca la ropa porque hace mucha humedad.
  29.  No se tuvo ninguna consideración con él porque resulta muy antipático.
  30. No te muevas mientras te arreglo el pelo, Luisa.
  31. Nos pedimos ilusionados  ese plato puesto que se hablaban maravillas de él.
  32. Nos regalaron, riéndose a carcajadas, chupetes para los quintillizos que iban a nacer.
  33. Puesto que sigue limpio, reluce el suelo.
  34. Puesto que ya no hago falta, me voy.
  35. Recogimos, paseando por el campo, muchas setas
  36. Se acercó tanto que se cayó al agua.
  37. Se dio despistado tal golpe con el marco de la puerta, que se quedó mareado.
  38. Se emocionaron tanto que se fueron llorando de allí.
  39. Se enteró de todo al oír el jaleo.
  40. Se esforzó tanto como le fue posible el pobre.
  41. Se han venido aquí a llevarse el coche que les tocó.
  42. Se hizo la tarea tal como se indicó.
  43. 43.   Se llevó tal chasco que no volvió por allí.
  44. Se mantiene tan rejuvenecido que parece otro.
  45. Se quedó allí para informar a la redacción de su periódico.
  46. Si te provocan con insultos, procura mantener la calma, hijo.
  47. Sigo rápido la explicación, ya que no hacéis preguntas.
  48. Su  enfermedad no es tan  grave como parecía
  49. Te dejaré el dinero a condición de que me lo devuelvas.
  50. Te lo daré si me lo pides amablemente.
  51. Te lo presto con tal de que me lo devuelvas.
  52. Tú haz lo que yo te diga cuando yo te diga.
  53. Tu vecino tiene menos vergüenza que nadie, Jesús.
  54. 54.   Tus padres han llegado puntuales, conque ve haciendo el equipaje.
  55. 55.   Ve cogiendo sitio para que te den cita pronto
  56. Ve comiéndote el bocadillo mientras yo me arreglo presuroso.
  57. Vendría a visitarte a menudo si no vivieras tan lejos.
  58. Vimos al perro ladrando en el tejado.
  59. Vimos una telaraña colgando de la pared.
  60. Yo le ayudaré aunque me odia.
Escrito por: Antonio Jiménez Morata. J-LC | Dpto. Lengua Castellana | Comentarios (0)
miércoles 8 de enero de 2014 , 12:44 hs

Gabriel García Márquez 

El amor en los tiempos del cólera

 

  1. Gabriel García Márquez y el “boom” de la novela hispanoamericana      2
  2. Estructura y contenido narrativo en EATC                                                    7
  3. Los personajes en EATC                                                                                 13           
  4. El amor y la muerte en EATC                                                                        21

 

 

  1. GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ Y EL “BOOM” DE LA NOVELA HISPANOAMERICANA 

 

  1.  
    1. BIOGRAFÍA DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

 

Escritor colombiano, Gabriel García Márquez es uno de los grandes novelistas del siglo XX, renovador de la literatura en español y figura clave en el auge del llamado realismo mágico. Su importancia como narrador se vio reconocida a nivel mundial en 1982, año en el que le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura.

 

Criado en el pueblo de Aracataca, García Márquez tuvo una infancia marcada por la influencia de su abuelo materno, coronel del ejército y de fuertes convicciones liberales, hasta que en 1936 se instaló con sus padres en Sincelejo aunque poco después comenzaría sus estudios en Barranquilla.

 

Aunque ya había publicado algunos textos, no es hasta que comienza sus estudios de derecho en Bogotá que comienza su verdadera pasión por la literatura. Tras el cierre de la Universidad por los grandes disturbios de 1948, García Márquez se mudó a Cartagena de Indias y abandona los estudios para trabajar como periodista en varios medios, como El Universal o El Heraldo.

 

La obra novelística de Gabriel García Márquez, que obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1982, sobresale por su carácter renovador y su especial fantasía imaginativa. Considerado como el máximo exponente del llamado realismo mágico, que tendría en Cien años de soledad (1967) su obra maestra, el escritor colombiano es autor de una extensa producción de excelente calidad que lo ha convertido en una de las figuras más destacadas de la narrativa mundial. García Márquez es también una figura paradigmática del Boom de la literatura hispanomericana de los años 60, fenómeno en algunos aspectos más editorial que literario y que catapultó merecidamente a la fama a un nutrido grupo de narradores de excelente calidad, que hasta entonces apenas eran conocidos más allá de su ámbito nacional.

 

Sus primeras obras, a pesar de su calidad intrínseca, se han visto a menudo como una preparación a Cien años de soledad: aparece ya en ellas el mundo mítico y algunos de los personajes de Macondo y, en algunos casos, el elemento mágico y sobrenatural. En La hojarasca (1955) encontramos el relato de tres testigos ante el cadáver de un suicida, a través de cuyos monólogos se reconstruye fragmentariamente la historia de un hombre solitario enfrentado a la sociedad. El coronel no tiene quien le escriba, de 1961, es un vigoroso relato de la soledad y miseria de un coronel y su mujer, cuyo hijo ha sido fusilado, en un pueblucho colombiano. Completan esta etapa los cuentos de Los funerales de Mamá Grande, de 1962, y La mala hora (1962), obra que envuelve un símbolo político, el miedo colectivo como origen de la violencia.

 

Cien años de soledad

 

En 1967 apareció Cien años de soledad, la novela más leída y admirada de García Márquez, que ha sido calificada por Vargas Llosa como "el Amadís de América".

El libro narra la historia de la familia Buendía a lo largo de siete generaciones en el pueblo ficticio de Macondo.

José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán son un matrimonio de primos que se casaron llenos de presagios y temores por su parentesco y el mito existente en la región de que su descendencia podía tener cola de cerdo. En una pelea de gallos en la que resultó muerto el animal de Prudencio Aguilar, éste, enardecido por la derrota, le gritó a José Arcadio Buendía, dueño del vencedor: "A ver si ese gallo le hace el favor a tu mujer", ya que la gente del pueblo sospechaba que José Arcadio y Úrsula no habían tenido relaciones en un año de matrimonio (por el miedo de Úrsula de que la descendencia naciera con cola de cerdo). Así fue como José Arcadio Buendía reta en duelo a Prudencio, en el que, José Arcadio lo mata al atravesarle la garganta con una lanza. Sin embargo, su fantasma lo atormenta apareciéndose repetidas veces en su casa lavándose la herida mortal con un tapón de esparto. Así es como José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán deciden irse a la sierra. En medio del camino José Arcadio Buendía tiene un sueño en que se le aparecen construcciones con paredes de espejo y, preguntando su nombre, le responden "Macondo". Así, despierto del sueño, decide detener la caravana, hacer un claro en la selva y habitar ahí.

El pueblo es fundado por diversas familias conducidas por José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, quienes tuvieron tres hijos: José Arcadio, Aureliano y Amaranta (nombres que se repetirán en las siguientes generaciones). José Arcadio Buendía, el fundador, es la persona que lidera e investiga con las novedades que traen los gitanos al pueblo (teniendo una amistad especial con Melquíades, quien muere en variadas ocasiones y que sería fundamental para el destino de la familia), y termina su vida atado al castaño hasta donde llega el fantasma de su antiguo enemigo Prudencio Aguilar, (al que le había dado muerte con una lanza en el cuello antes de fundar Macondo) con el que dialoga. Úrsula es la matriarca de la familia, quien vive durante más de cien años cuidando de la familia y del hogar.

Cabe leer sin duda la novela y su mítica Macondo como una alegoría del subdesarrollo y aislamiento de Hispanoamérica; pero es sobre todo una obra de prodigiosa imaginación y humor, que rompe con un concepto limitado de realismo para recuperar en las fuentes orales del mito y la leyenda sus motivos de inspiración. La novela rebosa de elementos mágicos y sorprendentes como la subida al cielo de Remedios la bella, el hallazgo de un galeón a diez kilómetros del mar, la lluvia de pájaros muertos sobre el pueblo. José Arcadio, por ejemplo, trata de fotografiar a Dios y más adelante muere atado a un árbol delirando en latín.

 

Nuevas obras maestras

 

En 1970 se editó en libro el Relato de un náufrago, una crónica periodística que ya había sido publicada por entregas en El Espectador (1955). La veta fantástica reaparece en los siete cuentos (todos ellos brillantes) recogidos en el volumen La increíble y triste historia de la cándida Erendira y de su abuela desalmada (1972). El otoño del patriarca, de 1975, otra de sus novelas más celebradas, aborda el tema de la dictadura y trata sobre las calamidades y la irremediable soledad del poder encarnado en una figura anónima y mítica.

 

Con posterioridad ha publicado Crónica de una muerte anunciada (1981), basada en un suceso ocurrido durante la niñez del escritor (una muerte, ya conocida al comienzo de la novela, para vengar una deshonra), y El amor en los tiempos del cólera, de 1986, historia de amor que transcurre en una ciudad portuario del Caribe. Cabe mencionar además la recopilación en cuatro tomos de su Obra periodística (1982) y la crónica política La aventura de Miguel Littin (1986).

 

Tras estrenar el año 1988 en Buenos Aires el monólogo teatral Diatriba de amor contra un hombre sentado, publicó El general en su laberinto (1989), novela acerca del último viaje de Simón Bolívar desde Bogotá hasta Santa Marta, que suscitó un animado debate entre estudiosos colombianos y venezolanos sobre la fidelidad histórica de su contenido. En 1992 apareció la colección de relatos Doce cuentos peregrinos. Dos años más tarde, veía la luz la novela Del amor y otros demonios, y ya en 1996 publica Noticia de un secuestro, una novela-reportaje. En la primera parte de sus memorias, tituladas Vivir para contarla (2002), rememora en forma novelada sus primeros treinta años de vida. De 2004 es su por el momento última novela, Memorias de mis putas tristes, historia de amor entre un anciano periodista y una jovencísima prostituta.

 

 

 

 

  1.  
    1. El “boom” de la narrativa hispanoamericana

Hasta la década de los sesenta, el panorama literario hispanoamericano estuvo dominado por un tipo de narrativa que se caracterizaba principalmente por los elementos propios del país al que pertenecían los autores. Las novelas retrataban los grandes paisajes, los valores de sus habitantes, los acontecimientos políticos.

La novelística hispanoamericana se caracterizaba por su aislamiento y por su temática local hasta que en 1962 la editorial española Seix Barral concedió un premio de Biblioteca Breve a La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa. En pocos años surgió una gran cantidad de obras que mostraban que, bajo el dominio del realismo, el naturalismo y el regionalismo, se escondía una prodigiosa fantasía, ansia de lo existencial y necesidad de libertad artística.

El éxito de público y crítica llegó con Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, en 1967. Con ella, la novela hispanoamericana se universalizó y popularizó. El llamado boom de la literatura hispanoamericana fue un brillante estallido de obras en prosa de innegable calidad que suministraron alguno de los elementos básicos para la identidad cultural de Hispanoamérica.

             Desde 1962 se asiste tanto en España como en el resto de Europa al desarrollo sorprendente de la novela hispanoamericana, hasta entonces marginada y desconocida, pese a su importancia y a su desarrollo. Se trataba en realidad -al menos en parte- de un conocimiento repentino de una novela que se había desarrollado en su propio aislamiento americano durante años y que al aparecer repentinamente daba la sensación de un "boom", de un surgimiento repentino. Se trata también, en buena medida, de un fenómeno editorial en que tienen responsabilidad editores y editoriales como Carlos Barral y Seix-Barral en Barcelona; Gallimard, a través de la colección "Croix du Sud" en París -desde donde la novela hispanoamericana se vuelca hacia el mundo de la vanguardia europea- y también de editoriales americanas, como Sudamericana y Losada (Buenos Aires), Monte Avila (Caracas), Siglo XXI, Fondo de Cultura Económica, Joaquín Mortiz y Era (México)...

         El “boom” no tiene carácter generacional. Lo llenan escritores de diversas edades y países, y frecuentemente con escasa relación entre ellos. Aunque también sus estilos y preocupaciones son diversos puede afirmarse que en general llenan el "boom" novelistas que siguen el proceso de renovación ya apuntado anteriormente. Así, en lo temático se continúa el desarrollo de temas señalado por la generación anterior, sobre todo el gusto por la novela de tema urbano, y por una nueva novela rural y sobre todo se consolida la integración de lo fantástico y lo real.

         Formalmente, se confirma la inutilidad del realismo como vehículo para la expresión del peculiar mundo hispanoamericano, y en consecuencia se insiste en la renovación de técnicas narrativas a través de la incorporación de técnicas de la novela experimental. Muy en general (y no es aplicable a todos los autores) lo más destacable es:

  1. Preocupación por el desarrollo de las estructuras narrativas, lo que exige un lector extraordinariamente activo, dispuesto a organizar una materia narrativa que se le entrega de forma muy compleja.
  2. Experimentación lingüística, con diversas causas y efectos. Por ej., búsqueda de una identidad cultural en García Márquez, descripción extremadamente precisa en Carpentier...

 

  1. Insistencia en el derecho del autor a crear ficciones, por lo que con frecuencia se plantea la propia creación literaria como tema.

 

  1. Importancia de lo histórico-social. Por ello frecuente exploración de la realidad próxima y compleja.

 

  1. Alternancia entre la novela épica de gran aliento y por el contrario obras extremadamente intimistas.

 

  1. Rechazo de la moral burguesa y de ciertos comportamientos. Frecuentemente ligado a este tema aparecen novelas de maduración de jóvenes o adolescentes enfrentados a sus modelos dominantes.

 

  1. Tendencia a unir diferentes géneros literarios bajo la forma de la novela.

 

  1. Gran variedad de fórmulas narrativas. Es frecuente la ruptura de la línea argumental y el descoyuntamiento de la narración lineal para constituir a veces verdaderos rompecabezas temporales; el uso de técnicas de contrapunto; la combinación o superposición de personas narrativas y puntos de vista; el empleo del monólogo interior...

             Lo verdaderamente original de la novela hispanoamericana es que todo este proceso de renovación, lejos de convertirse en un puro experimentalismo estetizante       -como ocurrió con el "Nouveau Roman" de la vanguardia francesa- se pone al servicio de una literatura revolucionaria, muy comprometida con la realidad de una tierra sometida a violentos y traumáticos procesos históricos. De ahí la novedad que supone una novela muy equilibrada entre lo estético y la denuncia histórica, que ha servido de modelo a buena parte de la novela contemporánea no solo en Europa, sino también en otros ámbitos. [Como ejemplos E1 tambor de hojalata de Günter Grass (Alemania) o Hijos de la medianoche de Salman Rushdie (India) presentan fuertes influencias de este realismo fantástico característico de la novela del "boom"].

Destaquemos algunos autores:

         Ernesto Sábato (Argentina) De carácter fuertemente simbólico, sus novelas reflejan temas como la locura, la incomunicación y el malestar existencial. El túnel, sobre la base de un crimen pasional muestra esos problemas de la angustia vital y su dramática y destructiva combinación con el amor. Otras obras: Sobre héroes y tumbas, Informe sobre ciegos, Abaddón el exterminador.

         Julio Cortázar (Argentina) A recordar relatos y libros de cuentos como El perseguidor, Todos los fuegos, el fuego, Las armas Secretas, Octaedro... Sus cuentos, como los de Borges, tienen una estructura perfecta y minuciosamente calculada, pero son muy diferentes en lenguaje y en significado, pues la aparición del mundo real los aproxima a otras preocupaciones más inmediatas, además de las metafísicas de Borges, La obra propiamente novelesca incluye varias obras muy experimentales, como Libro de Manuel o 62, modelo para armar. Pero su máxima novela es Rayuela (1962), una obra compleja que permite y propone al lector varios modos diferentes de seguir la lectura; posee una gran complejidad estilística; incluye textos no novelescos, que van desde el ensayo hasta la crónica de sucesos; muestra personajes desarraigados a la búsqueda de una verdadera personalidad; la búsqueda se efectúa en lugares como París y Buenos Aires, representando realidades diferentes y formas distintas de entender la vida; hay un constante uso del humor.

         Carlos Fuentes (México) La muerte de Artemio Cruz reconstruye, con una técnica debida a Faulkner, la vida de un cacique rural mexicano y su mundo de dominio y violencia.

         Mario Vargas Llosa (Perú) ha sido definido como el más completo narrador de su generación y una figura destacada de la literatura hispanoamericana. Representante ideal del espíritu del Boom latinoamericano, pues nació literariamente con él y ayudó a definirlo y a identificarlo con una nueva generación de escritores, su obra ha cosechado numerosos premios, entre los que destacan el Príncipe de Asturias de las Letras 1986 y el Nobel de Literatura 2010; el Cervantes (1994), el Planeta (1993), el Biblioteca Breve (1963), el Rómulo Gallegos (1967), entre otros.

Vargas Llosa alcanzó la fama en la década de 1960 con novelas, tales como La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965) y Conversación en La Catedral (1969). Continúa escribiendo prolíficamente en una serie de géneros literarios, incluyendo la crítica literaria y el periodismo. Entre sus novelas se cuentan comedias, novelas policiacas, históricas y políticas. Varias de ellas, como Pantaleón y las visitadoras (1973) y La Fiesta del Chivo (2000), han sido adaptadas y llevadas al cine.

Vargas Llosa continúa su producción literaria, aún hoy, con éxitos como El paraíso en la otra esquina (2003), Travesuras de la niña mala (2006), El sueño del celta (2010) y El héroe discreto (2013).

Novela


  • La ciudad y los perros (1963), Premio Biblioteca Breve y Premio de la Crítica de España
  • La casa verde (1966), Premio Rómulo Gallegos
  • Los cachorros (1967)
  • Conversación en La Catedral (1969)
  • Pantaleón y las visitadoras (1973)
  • La tía Julia y el escribidor (1977)
  • La guerra del fin del mundo (1981)
  • Historia de Mayta (1984)
  • ¿Quién mató a Palomino Molero? (1986)
  • El hablador (1987)
  • Elogio de la madrastra (1988)
  • Lituma en los Andes (1993), Premio Planeta
  • Los cuadernos de don Rigoberto (1997)
  • La Fiesta del Chivo (2000)
  • El paraíso en la otra esquina (2003)
  • Travesuras de la niña mala (2006)
  • El sueño del celta (2010)
  • El héroe discreto (2013).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  2. ESTRUCTURA Y CONTENIDO NARRATIVO DE EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA.

 

 

2.1. El contenido.

Cuenta una historia de amor triangular entre los personajes fundamentales: Fermina Daza, Juvenal Urbino (esposo de Fermina) y Florentino Ariza (eternamente enamorado de Fermina a lo largo de 53 años, 7 meses y 11 días, comprendidos entre finales del siglo XIX y principios del XX.) A los 13 años, Fermina conoce a Florentino y, tras una intensa relación epistolar de cuatro años, aquella rechaza a éste; más tarde, a los 21 años, se casa con Juvenal, con quien convive durante 51 años. Cuando Juvenal muere, Fermina y Florentino retoman su amor, a pesar de sus edades (72 y 76 años). La historia transcurre a lo largo de seis secuencias de parecida extensión.

 

2.1.1. El amor.

El título de la novela es lo suficientemente descriptivo como para entender inmediatamente cuál es su contenido. Así, pues, sabemos que lo que se cuenta en ella es una historia de amor. El amor, pues, sustenta todo el entramado de la historia y justifica cada una de sus páginas. Aparece en todas sus formas posibles con variada intensidad:

 

  • Por una parte hablamos del amor idealizado, platónico que comparten en su juventud Florentino y Fermina. Se trata de un amor agrandado por la clandestinidad que propicia la oposición del padre de Fermina. Es el amor de cintura para arriba, como lo define uno de los personajes.
  • Por otro lado, podemos describir la segunda manifestación emocional como amor de cintura para abajo. Es el que se manifiesta de manera concupiscente, claramente sexual. Es esa clase de amor que llena el vacío de la vida de Florentino mientras “espera” a Fermina. Esa espera es “amenizada” por las más de seiscientas mujeres con las que Florentino mantiene relaciones. De dichas mujeres, éste muestra significativamente su preferencia por las viudas. Son amores que comparten con aquel otro juvenil –aunque por razones distintas- la discreción, el secretismo y clandestinidad. Las historias de amor se multiplican en la novela, aunque todas deriven de la primera. Algunas de esas historias contienen ingredientes folletinescos. Así, algunas terminan en asesinato, como la que narra el final de Olimpia Zuleta, o incluso en suicidio, como ocurre en la historia de América Vicuña, el último y el más incomprensible amor de Florentino Ariza.
  • Ese amor de cintura para abajo también arrastrará al recto y ejemplar doctor Urbino hacia Bárbara Lynch, mujer que provoca el único episodio de infidelidad del médico; al menos, del único acto de infidelidad conocido por Fermina, la esposa en ese matrimonio propiciado más por un amor caprichoso que por un amor sentido y profundo. No obstante, lo que fue capricho y convencionalismo se convertirá, con el paso del tiempo, en cariño sincero, necesidad recíproca y dependencia mutua.

 

El amor profesado por Florentino y Fermina queda reflejado en las intensas y cálidas cartas de amor que intercambian durante su juventud. Muchos años más tarde, ya en la más rotunda madurez, Florentino recuperará la necesidad de manifestar sus sentimientos de forma epistolar. Vuelve a prender la llama del amor en una pareja de octogenarios y en el marco de una naturaleza también caduca y casi agónica. Vuelve, por tanto, aquel amor idílico de juventud. También el amor sexual o carnal, el amor caprichoso conducido por la curiosidad y el vértigo, el amor en forma de necesidad de supervivencia ante el abismo de la soledad y la muerte, el amor sin prisas, el que se vive de manera absoluta, como meta, como principio y fin. Por el amor de los ancianos se convertirá en un amor eterno.

 

2.1.2. El cólera.

Todo lo enunciado en las palabras anteriores se vive “en los tiempos del cólera”, segunda parte del título. En la novela se cuenta cómo las epidemias de cólera asolaban la zona, mientras los días y las horas transcurrían imperturbables para Fermina y Florentino, quienes entregados al amor, recíproco o ajeno, consumían el tiempo sin enterarse del acontecer diario. Pero la región se desangraba sin remedio:

 

  • “Su padre había muerto en la epidemia de cólera asiático que asoló la población seis años antes”.
  • “Dos niños habían muerto de cólera en distintos lugares de la ciudad”.
  • “La visión de los muertos que se hinchaban al sol por todas partes, desde la estación de tren hasta el cementerio. El jefe civil y militar de la plaza les dijo: “es el cólera”.

 

Son muchas las alusiones que podríamos recoger de esa enfermedad que llega a convertirse en el decorado de fondo de estos amores. Es más, se llegan a confundir significativamente los síntomas de la enfermedad con los del amor: “los síntomas del amor son los mismos que los del cólera”. Así, el amor y el cólera aparecen como una patología idéntica. Tránsito Ariza solía insistir en que la única enfermedad que había padecido su hijo era el cólera. Solía decir: “De lo único que mi hijo ha estado enfermo es del cólera. Confundía el cólera con el amor, por supuesto, desde mucho antes de que se le embrollara la memoria. Pero de todos modos se equivocaba, porque el hijo había tenido en secreto seis blenorragias, si bien el médico decía que no eran seis sino la misma y única que volvía a aparecer después de cada batalla perdida”. No debemos olvidar, además, que la enfermedad provoca narrativamente dos hechos fundamentales:

 

  • El encuentro de Fermina, a la que creían enferma de cólera, y Juvenal.
  • El viaje sin fin por el río (el viaje de Florentino y Fermina), amparados por la bandera que indicaba que los que en ella navegaban habían contraído esta enfermedad.

 

Incluso el narrador, en un momento determinado, juega con la doble significación del vocablo “cólera”, según sea el género con el que designa dicho concepto; ‘el cólera’ y ‘la cólera’ son homónimos (tienen idénticos significantes), pero funcionan como portadores de conceptos distintos. Dos veces, concretamente, aparece el término ‘cólera’ referido a ‘ira’ o ‘enojo’. El resto, se refiere a la enfermedad epidémica. Estas que transcribimos a continuación son las dos ocasiones aludidas:

 

  1. LA CÓLERA (ira, enojo, enfado). El amor de Fermina y Florentino sobrevive a la amenaza no de la enfermedad, sino de la ira de Lorenzo Daza, quien, en un momento determinado, “irrumpió en el dormitorio con los bigotes sucios por la cólera revuelta con el tabaco masticado, y le ordenó que hiciera el equipaje. Ella le preguntó para dónde iban, y él contestó: “Para la muerte”.

 

  1. LA CÓLERA (ira, enojo, enfado). Cuando el cadáver del doctor Urbino yace ante la mirada de los visitantes, Fermina “tuvo que rendirse ante la intransigencia de la muerte. Su dolor se descompuso en una cólera ciega contra el mundo, y aun contra ella misma, y eso le infundió el dominio y el valor para enfrentarse sola a su soledad”.

 

En definitiva, hemos observado cómo desde el título de la novela podemos comentar y analizar el contenido de la novela, el cual se ajusta perfectamente al desarrollo de la misma.

 

 

2.2. La estructura: secuencias, tiempo y espacio.

La novela presenta una construcción horizontal en el contenido, ya que cada capítulo es una ampliación (o complementación) del anterior. Así se va enriqueciendo el conjunto. Sin embargo, la estructura es circular en la forma: el primer capítulo se continúa en el sexto, cerrando así la novela. El contenido de la obra aparece distribuido en seis secuencias narrativas, en las que la concepción del tiempo, así como la focalización sobre los personajes sirve de criterio estructural:

 

  • La primera secuencia narrativa plantea una ordenación lineal de los hechos, o así nos lo parece en principio, puesto que nos cuenta el último día de vida de Juvenal Urbino. Sin embargo, justo hacia el final del capítulo, con la aparición sorprendente de Florentino Ariza en el velatorio, descubrimos que se trata de un comienzo “in media res”.

 

  • Las cuatro secuencias narrativas centrales son una retrospección, una mirada hacia el pasado que nos hará entender el contenido de las últimas páginas del primer capítulo. Tienen un tiempo claramente marcado:

 

  • La segunda secuencia comienza la historia: los primeros encuentros de Fermina y Florentino y sus amores secretos (amores secretos, hasta que dejan de serlo, claro). La atención narrativa se centra principalmente en Florentino.
  • La tercera secuencia nos cuenta los amores de Juvenal y Fermina, y cómo llegan al matrimonio.
  • La cuarta y quinta secuencia seguirán el hilo de la vida de los tres vértices de esta historia de amor, el camino de sus destinos, que une a Fermina y Juvenal y aleja a Florentino.
  • Finalmente, la sexta secuencia narrativa retoma la historia donde la dejamos en el primer capítulo (llamémosle también así, capítulo).

 

Globalmente, la trama narrativa no respeta la linealidad temporal, ya que la novela no presenta la historia secuenciada con unos hechos que transcurren siguiendo el esquema convencional de: “En un principio…. Después…… Finalmente”. No: el tiempo no fluye por la ruta del fluir natural. Ese encadenamiento lineal sucede sólo en las secuencias interiores (2, 3, 4 y 5). Dichas secuencias centrales responden a un flash back, una retrospección marcada por el alcance de los hechos, de mayor a menor, encuadrados por un día concreto, punto de partida de una historia de amor que vuelve a comenzar en las últimas páginas del primer capítulo y que se hace realidad en el último.

 

El tiempo. La concepción del tiempo en la novela se convierte en el elemento estructurador de la historia. Debemos diferenciar las siguientes dimensiones:

  • El tiempo interno de los hechos, determinado por la ruptura de la linealidad a la que aludíamos. En realidad, el hecho de que llegue a interrumpirse con una visión retrospectiva, unido al hecho de que aparezca –como ocurre- un narrador heterodiegético, permite que en algunos momentos se realicen anticipaciones o leves prospecciones como un guiño al lector: así en el mismo capítulo primero se nos adelanta que el loro será la causa de la muerte del doctor, aunque en ese momento no lo entendamos.

 

  • El tiempo externo respondería a cuándo ocurren los hechos narrados. Hay numerosas alusiones a la época en la que se desarrollan. Leemos, por ejemplo, al comenzar el capítulo.5: “Con ocasión de las festividades del nuevo siglo…” Se trata en toda la novela de un “tempo marcado”, porque así le interesa al autor: hay alusiones a la guerra colombiana de los mil días, asistimos a la remembranza del primer buque fluvial (se inauguró en 1824: “el comodoro Juan Bernardo Elbers, fundador de la navegación fluvial, había abanderado el primer buque de vapor que surcó el río de La Magdalena, un trasto primitivo de cuarenta caballos de fuerza que se llamaba Fidelidad”) también asistimos a un nuevo bautizo un siglo después: “Más de un siglo después, un 7 de julio a las seis de la tarde, el doctor Urbino Daza y su esposa acompañaron a Fermina Daza a tomar el buque que había de llevarla en su primer viaje por el río. Era el primero construido en los astilleros locales, que Florentino Ariza había bautizado en memoria de su antecesor glorioso: Nueva Fidelidad. Fermina Daza no pudo creer nunca que aquel nombre tan significativo para ellos fuera de veras una casualidad histórica, y no una gracia más del romanticismo crónico de Florentino Ariza”.

 

Se suceden unos acontecimientos históricos (el cine, el globo, las guerras entre conservadores y liberales, el cólera….) que anclan la ficción en la realidad. Por otra parte, muchos aspectos de la ficción están basados en la biografía del autor (Vivir para contarla): su abuelo materno tampoco quería que su madre se casara con su padre (telegrafista, mujeriego, hijo de madre soltera) y para que se olvidara de él, la mandó fuera de la ciudad (en la novela hay un trasunto de este episodio en el viaje de Fermina, propiciado para que ésta se olvidara de Florentino).

 

  • El tiempo como tema: hay una forma de concebir el tiempo, similar en su tratamiento en algunos aspectos concretos, como en el procedimiento de los frecuentes saltos temporales) a la que encontramos en otras novelas del escritor, tales como en Cien años de soledad o en El otoño del patriarca. Sin embargo, y pese a las afinidades, se observan algunas diferencias básicas. En Cien años de soledad, el tiempo no se sucede de forma cronológica, sino que es presentado como algo cerrado, circular (“tiempo congelado”): el pasado se reduplica y se proyecta en el presente, y el futuro se convierte en algo que ya sucedió (para Úrsula “el tiempo estaba dando vueltas en redondo”). Por otra parte, El otoño del patriarca comienza con la imagen del cadáver del patriarca picoteado por los gallinazos; a partir de ese momento, se reconstruye la historia del personaje fluyendo hacia atrás, como ocurriera en Viaje a la semilla, de Alejo Carpentier. En El amor en los tiempos del cólera, sin embargo, el tiempo se convierte en un recurso metafórico de la liberación (no es un artefacto opresor, sino portador de esperanza); en cierto modo, se convierte en eterno al presentarse como algo abierto, algo que se nos antoja una reivindicación de la libertad, vivida a través del amor.

El espacio recibe un tratamiento similar al del tiempo; incluso se configurará también como un elemento estructural, aunque no tan relevante como el anterior. Podemos preguntarnos que dónde ocurren los hechos. He aquí una de las respuestas del narrador: “Pues la vida propia de la ciudad colonial, que el joven Juvenal Urbino solía idealizar en sus melancolías de París, era entonces una ilusión de la memoria. Su comercio había sido el más próspero del Caribe en el siglo XVIII, sobre todo por el privilegio ingrato de ser el más grande mercado de esclavos africanos en las Américas. Fue además la residencia habitual de los virreyes del Nuevo Reino de Granada, que preferían gobernar desde aquí, frente al océano del mundo, y no en la capital distante y helada cuya llovizna de siglos les trastornaba el sentido de la realidad. Varias veces al año se concentraban en la bahía las flotas de galeones cargados con los caudales de Potosí, de Quito, de Veracruz, y la ciudad vivía entonces los que fueron sus años de gloria. El viernes 8 de junio de 1708 a las cuatro de la tarde, el galeón San José que acababa de zarpar para Cádiz con un cargamento de piedras y metales preciosos por medio millón de millones de pesos de la época, fue hundido por una escuadra inglesa frente a la entrada del puerto, y dos siglos largos después no había sido aún rescatado”. Se trata de la ciudad de Cartagena de Indias, aunque no aparezca su nombre en la novela. sí que aparecen los nombres de aquellos lugares que se recorren en los distintos viajes que hacen los personajes:

 

  • Se adentraron en Sierra Nevada; tras varios días se asentaron en Valledupar y tras tres meses se fueron a Riohacha, donde permaneció año y medio. Se trata del viaje disuasorio de Fermina, el que le obligaron hacer para alejarle de Florentino, aunque la distancia será salvada por el milagro del telégrafo.

 

  • También podemos localizar esos puertos del río Magdalena en los que atracan en el viaje final: Magangué, Tamalameque, La Dorada…

 

Los lugares también adquieren una dimensión simbólica. Los viajes en barco supondrán para Fermina una liberación. Esta liberación contrastaría con la idea de cotidianeidad rutinaria y convencional que significaría la estancia en tierra:

 

  • Los viajes a Europa (Roma, París, Londres) supondrán estímulos que acrecientan su verdadera felicidad conyugal; es más, cuando sobreviene la primera crisis, los esposos la solucionan embarcándose de nuevo.

 

  • En cuanto a los viajes por el río Magdalena, diremos: el primero de ellos lo realiza Florentino solo. Incapaz de alejarse de Fermina, regresará pronto a la ciudad. Repetirá el mismo viaje (con un entorno y un paisaje totalmente desolados), en esta ocasión, acompañado por Fermina: las vivencias, por tanto, serán muy distintas. Dos viajes idénticos, pero con elementos diferenciales y contrastivos: la naturaleza exuberante del primero resultará extraña y ajena a Florentino, a causa de su soledad. Igualmente le resultará ajena la naturaleza cuando la contempla con Fermina, solo que en esta ocasión la causa será la destrucción a que la ha sometido el hombre. Sin embargo, el segundo resultará una vivencia llena de regocijo, pues, más allá de los hedores, sudores e incomodidades, disfrutará de la presencia de la amada.

 

Todo esto se plantea desde un discurso narrativo dominante, que apenas si deja expresarse a sus personajes. Son muy pocos los diálogos que vamos a encontrar. El discurso del narrador es heterodiegético y claramente omnisciente, como muestra en ocasiones al corroborar, enjuiciar o corregir las reflexiones de los personajes:

  • “Le pareció una visión rara: la hija enseñando a leer a la madre. La apreciación era incorrecta sólo en parte, porque la mujer era la tía y no la madre de la tía, aunque la había criado como si lo fuera”.
  • “Fue, en efecto, el fruto de una equivocación clínica”, nos aclara a propósito de cómo surgió el amor De Juvenal y Fermina.

 

En otros casos, a pesar de su omnisciencia, prefiere dejar el hecho narrativo “sin aclaración”, como sucede cuando Florentino se pregunta, igual que hizo un día su confesor, si Fermina Daza habría cometido adulterio, o cuando Fermina cree reconocer la cara del fantasma que agita el pañuelo desde la orilla.

 

A pesar del discurso en tercera persona, encontramos diseminadas a lo largo de la novela varias incursiones del narrador-autor, a través de la primera persona del plural:

 

  • “La partida de bautismo fue durante muchos años nuestro único instrumento válido de identificación, y la de Florentino Ariza, asentada en la parroquia de Santo  Toribio, sólo decía que era hijo natural de otra hija natural soltera que se llamaba Tránsito Ariza”.
  • “No era para quejarse, sin embargo, si los mismos europeos estaban dando una vez más el mal ejemplo de una guerra bárbara, cuando nosotros empezábamos a vivir en paz después de nueve guerras civiles en medio siglo, que bien contadas podían ser una sola: siempre la misma”.
  • “El Diario del Comercio, nuestro periódico tradicional,…”

 

NARRATOLOGÍA: A MODO DE SÍNTESIS

 

a) Narrador omnisciente (en 3ª persona) para dar realismo al texto.

b) El espacio: el Caribe real, no inventado.

c) El tiempo: en flash-back, porque de presente sólo tiene los capítulos 1 y 6, y entre ellos hay unos tres años de cronología lineal.

d) El humor: es otro de los temas fundamentales del relato, un humor inteligente que roza a veces la ironía y otras el sarcasmo.

e) Los temas fundamentales son el amor y la muerte, pero también la soledad.

Todos los personajes están solos y les sobrevienen las dudas propias de su aislamiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  3. LOS PERSONAJES EN El amor en los tiempos del cólera

 

            Lo primero que llama poderosamente la atención es el hecho del número tan exagerado de personajes a los que se hace mención a lo largo de la novela, a pesar de que el protagonismo de algunos de ellos es muy escaso y sólo tiene unas apariciones efímeras, como ocurre, por ejemplo, con algunos familiares de los protagonistas o con algunas de las amantes de Florentino Ariza.

 

 

  1. 1.      LOS PERSONAJES PRINCIPALES

 

            El amor en los tiempos del cólera se estructura en torno a lo que podríamos llamar un triángulo amoroso: el formado por los tres personajes principales, Florentino Ariza, Fermina Daza y el doctor Juvenal Urbino.

 

Los dos primeros forman la pareja de enamorados que, desde la adolescencia, parecen destinados a protagonizar una hermosa, tierna y romántica historia de amor. Hasta que entre ellos se cruza la persona de un hombre algo mayor que ellos, más culto y  de mejor posición social y económica, que ofrece a Fermina lo que no podía darle Florentino: seguridad frente a aventura, sensatez frente a locura, cariño frente a pasión.

 

Pero, una vez desaparecido el tercer vértice del triángulo, el protagonismo final de la novela correrá a cargo, de nuevo, de la pareja protagonista.

 

1.1.Florentino Ariza

 

            Podría considerarse el protagonista de la obra, ya que es su determinación en el cumplimiento de su promesa lo que provoca toda la trama. Tiene determinación, precisión, es persistente e insaciable en el amor. Físicamente es enclenque y la voz narrativa lo denomina metafóricamente en varias ocasiones como sombra o fantasma. Su forma de vestir, con colores sombríos, lo hacía parecer más viejo de lo que era. Sus cualidades para el sexo lo hacían un excelente amante, lo que pone en práctica con sus más de seiscientas amantes durante el periodo que él denomina de educación sentimental. Los personajes secundarios relacionados con Florentino pueden clasificarse en dos grupos: familiares y amantes. Es un hombre con setenta y seis años, calvo, con un bigote romántico de punteras engomadas, que usa lentes para la miopía y que gusta de leer y escribir poemas de amor, pues está locamente enamorado de Fermina Daza, quien en esos momentos tiene setenta y dos. De él se dice que había gastado mucho dinero y mucha fuerza de voluntad para que no se le notaran los años que tenía.

 

Su profesión había sido la de telegrafista, como también lo fue el padre de Gabriel García Márquez. De hecho, el propio novelista cuenta en su autobiografía Vivir para contarla que la historia de Florentino y de Fermina es un homenaje a la memoria del amor de sus padres. Pero, con el paso de los años, se acabó convirtiendo en el presidente de una compañía de buques, la Compañía Fluvial del Caribe, en uno de los cuales, el Nueva Fidelidad, va a conseguir materializar su amor con Fermina.

 

            Su aparición en las páginas de la novela se produce con ocasión de la muerte del que podríamos considerar su rival en el amor, el doctor Juvenal Urbino. Él es ya un anciano que está dispuesto a llevar a cabo su proyecto de amor con Fermina. Ahora es cuando, después de medio siglo, su lealtad hacia ella y su eterna esperanza se verán compensadas.

 

            Era un gran lector, sobre todo de poesía, lo que le sirvió para escribir las primeras cartas de amor a Fermina. Su amor hacia ésta tiene, también, algo de libresco, pues cuando Lorenzo Daza amenaza con pegarle un tiro, si no se aparta de su hija, él le dice que lo haga, porque “no hay mayor gloria que morir por amor”.

 

            En Florentino todo es exagerado, desmedido. Lo es su forma de vestir y de llevar su paraguas de raso negro aunque no fuera a llover. Lo es su amor de tantos años por Fermina. Lo es el número de sus amantes, más de seiscientas, y lo es su empeño y su obstinación hasta conseguir hacer realidad su sueño y su deseo de conseguir el amor de Fermina. E incluso lo es su estreñimiento crónico que lo obligó a aplicarse lavativas purgantes durante toda su vida. Y, también, su preocupación por la calvicie, que le llevó a probar cuanto remedio pudiera poner fin a la misma, hasta que, finalmente, viendo que era imposible frenarla, a los cuarenta y ocho años, se hizo cortar los polos pelos que le quedaban y así asumió su destino de calvo absoluto.

 

            Cuando vio, por primera vez, a Fermina embarazada, decidió dedicar toda su vida a recuperarla. Y, para aliviarse durante la espera, tras su relación con la viuda de Nazaret, se dedicó a cazar “las pajaritas huérfanas de la noche durante varios años”. Finalmente, conseguirá hacer realidad su sueño, pronunciando la frase que tenía preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días: “Fermina, he esperado esta ocasión durante más de medio siglo, para repetirte una vez más el juramento de mi fidelidad eterna y mi amor para siempre”.

 

 

1.2.Fermina Daza

 

            De ojos almendrados, con pelo largo rubio y siempre se peinaba con una sola trenza. Era una joven huérfana de madre, cuya familia, formada por su padre y su tía soltera, que hacía de madre para ella, era poco conocida en la ciudad. Procedentes de San Juan de la Ciénaga, su padre, traficante de mulas y analfabeto, después de quedar viudo, se había trasladado a la ciudad –Cartagena de Indias- con el propósito de hacer de su hija una gran dama. Aunque desde joven estaba enamorada de Florentino, se convirtió en la esposa de Juvenal Urbino y acabó aferrándose a éste, hasta llegar a acostumbrarse a vivir con él, de tal modo que, al cabo de treinta años de casados, “eran como un ser dividido, y se sentían incómodos por la frecuencia con que se adivinaban el pensamiento sin proponérselo”.

 

            Tenía una pasión irracional por las flores ecuatoriales y los animales domésticos, comenzando por los dálmatas y continuando con toda clase de gatos y de pájaros de Guatemala. Y ello en contra de la voluntad de su marido que, en un momento determinado, había llegado a prohibir que en esa casa entrara ningún tipo de ser vivo que no hablase.

 

            Una cualidad de Fermina era su gran olfato, que le servía para seguir cualquier rastro de una persona e incluso para orientarse en su vida social. Fue gracias a su olfato como pudo descubrir las novedades que habían ido apareciendo en la vida de su esposo a raíz de echarse una amante, la señorita Bárbara Lynch, a la que Fermina reconoció por su olor a negra, aunque en realidad era una mulata, alta, bella, elegante y dulce, doctora en teología, de la que el doctor Urbino se prendó locamente.

 

            Antes de cerrar el ataúd de su marido, se quitó el anillo de casada, se lo puso al marido muerto y se despidió de él diciendo: “Nos veremos muy pronto”. Algo que le dolió oír a Florentino, que estaba presente en el funeral. Cuando éste se le acercó para decirle que llevaba más de medio siglo guardándole fidelidad y amor eternos, ella lo despidió airadamente, diciéndole que no volviera a dejarse ver nunca más; aunque, después, a solas, lloró, por la muerte de su marido, por su soledad y por el drama que ella misma había provocado cuando tenía 18 años y había abandonado a Florentino.

 

            Cuando, por fin, se entrega a Florentino, lo hace de forma decidida y firme, a pesar de las iniciales reticencias provenientes de su edad y de su evidente decadencia física.

 

1.3.Juvenal Urbino

 

            Es el doctor que se encargó de acabar con la última epidemia de cólera en el pueblo, gracias a sus métodos novedosos. Durante la anterior epidemia, había muerto la cuarta parte de la población de la ciudad, incluido el padre del doctor. El doctor Urbino hizo construir el primer acueducto de la ciudad, el primer sistema de alcantarillas y el mercado público cubierto, todo lo cual le permitió obtener numerosas distinciones, entre ellas las de presidente de la Academia de la Lengua y de la Academia de la Historia. No obstante, nunca quiso aceptar cargo político alguno.

 

            En toda su vida, tan sólo realizó dos actos que no parecían acordes con su imagen. Uno de ellos fue el de irse a vivir a una magnífica casa en un barrio de ricos, y el otro el casarse con Fermina, una bella mujer de la localidad, sin posición social ni fortuna algunas.

 

            De viejo tenía un bastón con empuñadura de plata, vestía chaleco largo, tenía la barba gris, color de nácar, y el cabello del mismo color, peinado con la raya en el centro. Usaba lentes de media luna con montura de oro. Oía cada vez menos con el oído derecho. Como le fallaba la memoria, tenía la costumbre de apuntarse las cosas en papelillos sueltos que, en la mayor parte de las ocasiones, acababan por confundirse en sus bolsillos.

 

            De él afirma el narrador que era un hombre muy metódico. Se levantaba con los primeros gallos y empezaba a tomarse, en secreto, un montón de medicinas, pues le resultaba más fácil soportar los dolores ajenos que los propios. Y llevaba siempre consigo una almohadilla de alcanfor que aspiraba, a escondidas, para quitarse el miedo por tantas medicinas como tomaba. De lunes a sábado daba clases de clínica general en la Escuela de Medicina, y a las ocho en punto de la mañana preparaba sus clases; luego hacía unos quince minutos de ejercicios respiratorios, se bañaba, se arreglaba la barba y el bigote, y se vestía de lino blanco. Después, continuaba con su rutina diaria, que continuó haciendo hasta el día anterior a su muerte. Tanto es así que “su esposa sabía dónde mandarle un recado si surgía algo urgente durante el recorrido de la tarde”.

 

            Los domingos asistía a misa mayor en la catedral y luego regresaba a casa para descansar y leer en la terraza del patio. Esos días no visitaba enfermos, si no se trataba de urgencias, ni acudía a compromisos sociales.  Porque el doctor Urbino era un ávido lector, hasta el punto de que, puntualmente, recibía las novedades que le mandaba su librero de París. Y su afán por los libros era tal, que hizo cubrir los muros y las ventanas de su biblioteca con anaqueles vidriados en los que colocó, en perfecto orden, tres mil libros empastados en piel de becerro y con sus iniciales doradas estampadas en los lomos.

 

            En su juventud era el soltero más codiciado por su forma de tratar a las personas y su gran colaboración humanitaria. Para él, el capricho de casarse con Fermina “había sido el fruto de una equivocación clínica”. Sabía que no la amaba, y que se había casado con ella por vanidad.

 

 

 

  1. 2.      PERSONAJES SECUNDARIOS

 

Tránsito Ariza y don Pío Quinto Loayza, padres de Florentino Ariza:

 

            Don Pío Quinto murió cuando el hijo tenía 10 años. Pero nunca lo reconoció como su hijo, no le dio su apellido ni le dejó herencia alguna. Al morir su padre, Florentino tuvo que dejar el colegio para emplearse como aprendiz en la Agencia Postal.

 

Tránsito Ariza tenía un pequeño negocio de mercería. Cuando supo del interés de Florentino en casarse con Fermina, consiguió alquilar todo el edificio donde vivía para proporcionar a su hijo un hogar digno. Después del regreso de Fermina Daza de su viaje de novios por Europa, Florentino Ariza determinó que el objetivo de su vida sería la recuperación de Fermina y le pidió a su madre que comprara todo el edificio y continuara la restauración para que estuviera en estado de recibirla en cualquier momento en que ocurriera el milagro.

 

 

Lorenzo Daza y Fermina Sánchez, padres de Fermina Daza:

 

            Lorenzo Daza había llegado a la ciudad, en compañía de su única hija, Fermina Daza, con trece años, y su hermana soltera Escolástica, poco después de la peste del cólera. Su esposa había muerto cuando la niña era muy pequeña.

 

            Cuando supo que Florentino estaba dispuesto a morir por amor a su hija, emprendió con ésta el “viaje del olvido”, un largo viaje con el que pretendía que ella se olvidara de Florentino. Pero cometió el error de anunciar su viaje a través del telégrafo, por lo que Florentino Ariza pudo estar en contacto con Fermina Daza durante toda su estancia fuera de la ciudad.

 

            Su oposición a que su hija tuviera relaciones con Florentino contrasta con el hecho de que él mismo, que había sido un inmigrante sin origen y que tenía un negocio de mulas, consiguió casarse con Fermina Sánchez, gracias a la determinación personal de la joven y a pesar de la oposición de la familia de ésta.

 

 

 

La tía Escolástica:

 

            La hermana de Lorenzo Daza se llamaba Escolástica, tenía cuarenta años. Era un refugio de comprensión y afecto para la hija solitaria de un matrimonio sin amor. Ella la había criado desde la muerte de la madre, y en relación con Fermina Daza se comportaba más como cómplice que como tía.

 

            Cuando Florentino se decidió a conquistar a Fermina Daza, su madre le dijo que era a la tía Escolástica a la primera que tenía que conquistar. Porque ésta tenía una gran instinto para la vida y una gran vocación de complicidad. De ahí que sintiera una gran emoción cuando Florentino se interesó por Fermina.

 

            Además, pensaba que Florentino Ariza hablaba por inspiración del Espíritu Santo. Por eso decidió ayudarlo en la conquista de su sobrina, con lo que contribuyó al inicio de un amor apasionado entre ambos.

 

            Cuando Lorenzo Daza descubrió el noviazgo de su hija con Florentino Ariza, la expulsó de casa y la embarcó en la goleta de San Juan de la Ciénaga. Treinta años más tarde, Fermina recibió una carta antigua en la que comunicaban que la tía Escolástica había muerto en el lazareto de Agua de Dios.

 

El tío León XII Loayza:

 

            Tío de Florentino y hermano de su padre, presidente de la Junta Directiva y Director General de la Compañía Fluvial del Caribe, fue quien se dedicó a ayudar a Tránsito Ariza y a su hijo Florentino, cuando el padre de éste murió de un cólico, sin dejar nada dispuesto para la atención de su hijo ilegítimo.

 

            A pesar de ser un hombre con mucho dinero que podía vivir como un emperador romano, pero vivía en la ciudad vieja con su esposa y tres hijos de un modo tan austero y en una casa tan pequeña, que la gente lo considerara un avaro. Él decía que no era rico, sino “un pobre con plata, que no es lo mismo”. Su único lujo era una casa en el mar, sin más muebles que seis taburetes, un tinajero y una hamaca en la terraza para acostarse a pensar los domingos.

 

            El tío León XIII le proporcionó a Florentino el empleo de telegrafista en la Villa de Leya, en el norte del país, empleo que Florentino rechazó cuando durante el viaje a la ciudad a través del río fue violado por Rosalba y tomó la decisión de regresar a Cartagena de Indias y esperar a Fermina.

 

            Al regresar Fermina del su viaje de novios, Florentino comprende que tiene que ganar nombre y fortuna para merecerla y se presenta en la oficina de su tío en demanda de empleo. El tío León XIII, con su talento genial, supo ver lo que nadie veía en Florentino y le ofreció el empleo de escribiente y durante treinta años lo hizo pasar por todos los cargos de la empresa.  

 

            El tío León XIII tuvo un matrimonio estable que duró sesenta años. Había tenido cuatro hijos y una hija, y a todos los quiso preparar para herederos de su imperio, pero los hijos habían muerto uno tras otro a medida que escalaban posiciones de mando, y la hija carecía de vocación fluvial. Al cumplir 92 años, se retiró por prescripción médica y nombró a su sobrino heredero único, y seis meses más tarde, por acuerdo unánime de los socios, Florentino Ariza fue nombrado Presidente de la Junta Directiva y Director General de la Compañía Fluvial del Caribe.

 

Jeremiah de Saint-Amour:

 

            De él se dice que era un refugiado antillano e inválido de guerra, que había escapado a un pelotón de fusilamiento en alguna de las islas de las Antillas. Había sido condenado a cadena perpetua en Cayena, pero consiguió escaparse. Luego, se había hecho fotógrafo de niños, siendo muy apreciado su trabajo. Además, llegó a ser el compañero de ajedrez del doctor Juvenal Urbino. Su amigo el doctor lo define como un santo ateo. Tenía el hábito de fumar en pipa, como los viejos lobos de mar. Y le encantaba asistir al patio de cine que había abierto Galileo Daconte.

 

            Su obsesión era la de no llegar a viejo, pues tenía la decisión firme e irrevocable de quitarse la vida a los sesenta años, como así hizo la víspera del día de Pentecostés del año en que los cumplió.

 

Marco Aurelio Urbino Daza y Ofelia Urbino Daza:

 

Los hijos del matrimonio de Florentino y Fermina. Del hijo se dice que fue médico como su padre, aunque no llegó a hacer nada notable en su vida, pues a los cincuenta años no había capaz de hacer ni siquiera un hijo. Por su parte, Ofelia, casada con un buen empleado de banco en Nueva Orleans, tuvo tres hijas y ningún varón. De ahí que el doctor Juvenal Urbano se muriera con la frustración de no haber tenido un nieto varón que perpetuase su apellido.

 

            Tras la muerte del padre, el hijo se llevó la biblioteca de su padre, para que en esa habitación pudiera poner Fermina su costurero. La hija, por su parte, se llevó algunos muebles y muchos objetos que le pudieran servir para las subastas de antigüedades de Nueva Orleans.

 

Lotario Thugut:

 

            Representa la tecnología, la modernidad que, evidentemente, viene de Europa, de Alemania. Enseña a Florentino Ariza el arte del telégrafo, lo que propiciará que vea por primera vez a Fermina Daza y se quede prendado de su belleza. También le inicia en el violín y, por tanto, en la música, que será una forma fundamental de expresividad sentimental en Florentino. También quiso iniciar a Florentino en las artes amatorias con las pájaras de la noche; pero éste le dijo que había decidido perder su virginidad sólo por amor. Lotario tenía fama de gran fornicador, lo que unido a su gracia personal, le proporciona gran éxito con las prostitutas.

 

Algunas amantes de Florentino:

 

Entre sus amantes, destacaremos a Rosalba: mujer que viola a Florentino y le arrebata su virginidad durante el viaje que emprende éste para alejarse de Fermina Daza.

 

La primera de ellas fue la viuda de Nazaret, a la que él conoció cuando ella tenía 28 años y había parido tres veces. La primera noche que tuvo sexo con Florentino se quitó el luto y se convirtió en una fiel y alegre amante de Florentino y de otros muchos, pues había conocido el placer de la perversión: “Te adoro porque me volviste puta”.

 

            Ausencia Santander, otra viuda que había tenido un matrimonio convencional durante veinte años, y que tenía un instinto especial para el amor. A pesar de tener otro amante, siempre estaba dispuesta a recibir a Florentino, al que dejaba completamente exhausto y al que le hacía sentirse como un mero instrumento de placer para ella.

 

            Sara Noriega, maestra de Urbanidad e Instrucción Cívica, había tenido varios amantes ocasionales, conoció a Florentino cuando éste iba a cumplir los 30 años y ella ya estaba en la plenitud de su edad. Lo que más le gustaba a Florentino era que, mientras hacía el amor, tenía la costumbre de succionar un chupete de niño para alcanzar la gloria plena. Además de entregarse hasta el agotamiento, era una gran amante de la poesía. A ella se debe la célebre frase de que todo lo que se hiciera desnudo era amor: “Amor del alma de la cintura para arriba y amor del cuerpo de la cintura para abajo”.

 

            Olimpia Zuleta, una muchacha a la que Florentino conoció cuando, durante un día de lluvia, la recogió y la llevó en su coche hasta la casa de ella. Se había casado hacía menos de un año con un cacharrero del mercado y era gran aficionada a criar palomas. Precisamente, una de esas palomas les sirvió para mandarse mensajes de amor, hasta que, seis meses después del primer encuentro, tuvieron su primer encuentro amoroso en el camarote del buque fluvial, durante el cual Florentino le escribió un letrero en su vientre: “Esta cuca es mía”. Esa noche su marido lo descubrió y la degolló con una navaja barbera.

 

Las “viudas felices”: Prudencia Pitre (la “Viuda de Dos”), Prudencia, la viuda de Arellano y Josefa, la viuda de Zúñiga, tan celosa, que a punto estuvo de castrarlo con las tijeras de podar.

 

Ángeles Alfaro, la efímera y más amada de todas; profesora de violonchelo. Andrea Varón (bisexual), Nuestra Señora la de Todos. Brígida Zuleta, amante fugaz y deslenguada, le dijo que le gustaba más cuando se quitaba la ropa, porque desnudo tenía veinte años menos.

 

América Vicuña, la última, una niña de catorce años, que estaba estudiando para maestra superior con una beca del gobierno, y a la que Florentino “se la fue llevando de la mano con una suave astucia de abuelo bondadoso hacia su matadero clandestino”. Ella era una niña dispuesta a descubrir la vida y él se comportó con ella como lo que nunca hasta entonces había querido ser: un novio senil.

 

            Con ella pasaba los fines de semana, cuando la niña no estaba en el internado. Y, cuando él le dijo que pensaba casarse con Fermina, ella experimentó un gran dolor y se sumió en una profunda depresión, que fue la que la condujo al suicidio.

 

            Aunque no llegó a ser amante de Florentino, Leona Cassiani, fue “la verdadera mujer de su vida, aunque ni él ni ella lo supieron nunca, ni nunca hicieron el amor”. Era una negra, joven y bonita, a la que conoció en el tranvía de mulas. Ella le sostuvo la mirada con tanto descaro que pensó que era prostituta. Fue el error de su vida. Lo que ella quería no era amor, y menos amor pagado, sino un empleo de lo que fuera, como fuera y con el sueldo que fuera, en la Compañía Fluvial del Caribe. A Florentino de dio tanta vergüenza, que la llevó al jefe de personal que le dio un puesto de ínfima categoría.

 

            A pesar de que después de los estudios de primaria había estudiado sólo en la Escuela de Sombrerería, de estudiar inglés en su casa con un método rápido y recibir clases nocturnas de mecanografía, era una mujer con especial habilidad para aprender, para manejar los secretos y para estar en el sitio oportuno en el momento justo, además de poseer un gran sentido común para los negocios. Por eso el tío León XX la hizo asistente personal suya y la llamaba “tocaya Leona”. Y con ella hubiera deseado el tío León XII que se casara su sobrino Florentino, pues estaba seguro de que le hubiera hecho feliz.

 

            De ella se dice que, a pesar de vivir en el otro extremo de la ciudad, estaba dispuesta a cualquier hora del día y de la noche para cualquier actuación compasiva que necesitara Florentino.

 

Leona Cassiani termina haciéndose con el control de la compañía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  4. EL AMOR Y LA MUERTE EN EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA

 

La muerte y el amor, esos son los temas del Amor en los tiempos del cólera. No hay amor sin muerte y eso lo comprendió Gabriel García Márquez cuando, en un viaje parecido al que nunca terminó Florentino Ariza con rumbo a Santa Fe para olvidarse de Fermina Daza, recaló en Zipaquirá y leyó a don Francisco de Quevedo. Los versos de Amor constante más allá de la muerte de Quevedo fueron definitivos: "Cerrar podrá mis ojos la postrera / Sombra que me llevare el blanco día, / Y podrá desatar esta alma mía / Hora a su afán ansioso lisonjera". Y eso, en efecto, es lo que siente Florentino Ariza el día en que conoce a Fermina Daza: morir, si fuera preciso, por el amor de esa escolar en la que empeña toda la vida y a la que ve pasar tantas mañanas sentado en el parquecito con su "andar de venada", aquella "doncella imposible con el uniforme de rayas azules, las medias con ligas hasta las rodillas, los botines masculinos de cordones cruzados, y una sola trenza gruesa con lazo en el extremo que le colgaba en la espalda hasta la cintura". Esa misma cabellera que, dos años después, Fermina Daza se cortará para jurar fidelidad a un Florentino Ariza inconsolable que la ve partir hacia los pueblos de la sierra y del valle, pues el padre de su venada, don Lorenzo Daza, ha decidido separarlos para siempre.

 

Pero es una novela de muerte, además, porque comienza con un cadáver: el de Jeremiah Saint-Amour, que se suicida con una dosis de cianuro de oro. Cincuenta páginas más adelante, Juvenal Urbino, su amigo de mesa de ajedrez, muere tratando de bajar su loro de un palo de mango. Ese es el día que Florentino Ariza ha estado esperando durante más de medio siglo y todo el motivo de la novela.

 

Será porque en este mundo "nada es más difícil que el amor" que Florentino Ariza decide esperarla el tiempo que sea necesario. La espera, primero, durante un buen tiempo sentado en el parque. La aguarda cuando ella acepta su petición de matrimonio. Luego se sienta a escribirle sonetos floridos que le envía a los pueblos por los que ella pasa tras de convencer a todos los telegrafistas del Caribe para que le hagan llegar sus palabras. Florentino Ariza confía, por lo tanto, en que el amor puede derrotar a la muerte. Así, se obstina a pesar de que ella, Fermina Daza, al volver a Cartagena sólo le dice: "No, por favor, olvídelo". Entonces su decisión, y su terquedad, no encuentran otra manera distinta a seguir amando para soportar el dolor de no estar con ella.

 

Conceptos del amor

Florentino Ariza se enamora de Fermina Daza cuando, siendo niña, la ve por primera vez. Le jura amor eterno pero el padre de la chiquilla no le consiente tener amores y se muda de la ciudad con su hija. Fermina se marcha enfadada y más enamorada que nunca. Nunca rompen el contacto, pero sólo años después, cuando vuelven a encontrarse, Fermina se da cuenta de que ha idealizado el amor que siente por Florentino: ahora, al verlo, se percata de que ya no le atrae. Mientras Fermina decide rehacer su vida, Florentino lucha por seguir siéndole fiel.

 

El concepto de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza:

No es sencillo analizar un amor que, a pesar de ser contrariado, se basa desde una de las partes en un juramento de amor y fidelidad lo suficientemente fuerte como para conservarse intacto durante toda una vida. Tal es el caso de Florentino Ariza.
En cambio, para Fermina Daza, el amor nació de la simple curiosidad. Florentino no era el tipo de hombre que hubiera escogido, y a pesar de ello, suscitó en ella una curiosidad difícil de resistir; ella nunca imaginó que fuera otra de las tantas celadas del amor. Así terminó pensando en Florentino como nunca se hubiera imaginado que se podía pensar en alguien, presintiéndolo donde no estaba, deseándolo donde no podía estar, despertando de pronto con la sensación física de que él la contemplaba en la oscuridad mientras ella dormía. Ni el uno ni el otro tenían vida para nada distinto de pensar en el otro, para soñar con el otro, para esperar cartas con tanta ansiedad como las contestaban.
No obstante, desde que se vieron por primera vez hasta que él le reiteró su determinación medio siglo más tarde, no tuvieron nunca una oportunidad de verse a solas ni de hablar de su amor. Es por ello que no se puede afirmar que el de Fermina y Florentino haya sido un noviazgo en el sentido que comúnmente se le otorga a la palabra, ya que la relación no se basaba en el trato personal. Cuando aparece este factor en la relación, más precisamente en el día del reencuentro luego del viaje del olvido, Fermina cae en el abismo del desencanto, y se da cuenta de que su amor platónico se transforma repentinamente en una ilusión, una quimera, un espejismo que se desvanece.
Con el paso del tiempo, Florentino repasa sus amores de ocasión, los incontables escollos que tiene que sortear para alcanzar un puesto de mando, los incidentes sin cuento que le causa su determinación encarnizada de que Fermina Daza sea suya, y él de ella por encima de todo y contra todo, y cae en la cuenta de que la vida comienza a escurrírsele entre los dedos.

 

El concepto de amor entre Fermina Daza y Juvenal Urbino

El doctor Juvenal Urbino de la Calle era el soltero más apetecido, intacto y tentador, hasta que sucumbió sin resistencia a los encantos plebeyos de Fermina Daza.
Le gustaba decir que aquel amor había sido el fruto de una equivocación clínica. En ese momento todavía era demasiado joven para saber que la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y que gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado. Solía contar que no experimentó ninguna emoción cuando conoció a la mujer con quien habría de vivir hasta el día de su muerte. Ella fue más explícita: el joven médico de quien tanto había oído hablar a propósito del cólera le pareció un pedante incapaz de querer a nadie distinto de sí mismo. Sin embargo, con él se casó, tuvo hijos, y se creyó la elegida del destino: la más feliz. Y a pesar de las diferentes crisis matrimoniales sufridas a lo largo del tiempo, hubiera vuelto a preferir a su marido entre todos los hombres del mundo si hubiera tenido que escoger otra vez.
Fermina decidió casarse con él en la época en que tomó conciencia de que estaba sola en el mundo, y aunque no lo admitiera, la acongojaba la idea de que, para bien o para mal, Florentino Ariza era lo único que le había ocurrido en la vida. Cuando Fermina tuvo que enfrentar la decisión de casarse con Juvenal Urbino sucumbió en una crisis mayor, al darse cuenta de que no tenía razones válidas para preferirlo después de haber rechazado sin más a Florentino Ariza. En realidad, lo quería tan poco como al otro, pero además lo conocía mucho menos, y sus cartas no tenían la fiebre de las cartas del otro, ni le había dado tantas pruebas conmovedoras de su determinación.

 

La verdad es que las pretensiones de Juvenal Urbino no habían sido nunca planteadas en términos de amor, y era por lo menos curioso que un militante católico como él sólo le ofreciera bienes terrenales: la seguridad, el orden, la felicidad, cifras inmediatas que una vez sumadas podrían tal vez parecerse al amor. Pero no lo eran, y estas dudas aumentaban su confusión, porque tampoco estaba convencida de que el amor fuera en realidad lo que más falta le hacía para vivir.

 

Tomó la decisión crucial de casarse con el doctor Urbino en un minuto que se convirtió en crucial en su vida, sin tomar en cuenta para nada la belleza viril del pretendiente, ni su riqueza legendaria, ni su gloria temprana, ni ninguno de sus tantos méritos reales, sino aturdida por el miedo de la oportunidad que se le iba y la inminencia de los veintiún años, que era su límite confidencial para rendirse al destino. Le bastó ese minuto único para asumir la decisión como estaba previsto en las leyes de Dios y de los hombres: hasta la muerte. Entonces se disiparon todas las dudas, y pudo hacer sin remordimientos lo que la razón le indicó como lo más decente: pasó una esponja sin lágrimas por encima del recuerdo de Florentino Ariza, lo borró por completo.

Por su parte, Juvenal era consciente de que no amaba a Fermina. Se había casado porque le gustaba su altivez, su seriedad, su fuerza, y también por una pizca de vanidad suya, pero mientras ella lo besaba por primera vez, estaba seguro de que no habría ningún obstáculo para inventar un buen amor. No lo hablaron nunca, pero a la larga, ninguno de los dos se equivocó.

 

Fermina Daza y Juvenal Urbino formaban una pareja admirable, y ambos manejaban el mundo con tanta fluidez que parecían flotar por encima de los escollos de la realidad. Sin embargo, a lo largo de su matrimonio, Fermina y Juvenal atravesaron varias crisis. Lo más absurdo de algunas de ellas era que ambos nunca parecieron tan felices en público como en aquellos años de infortunio. Nadie podía imaginarse, en sus años de desgracias, que pudiera haber alguien más feliz que ellos, ni un matrimonio tan armónico como el suyo.

 

Por otra parte, Fermina siempre se sintió viviendo una vida prestada por el esposo: soberana absoluta en un vasto imperio de felicidad edificado por él y sólo para él. Sabía que él la amaba más allá de todo, más que a nadie en el mundo, pero sólo para él: a su santo servicio.

 

En el curso de los años, ambos llegaron por distintos caminos a la conclusión sabia de que no era posible vivir juntos de otro modo, ni amarse de otro modo: nada en este mundo es más difícil que el amor.

 

El concepto de fidelidad en la novela:

El concepto de fidelidad en la novela es interpretado como sinónimo de lealtad. No hay nada comparado a la lealtad en una pareja a condición de que se establezcan las reglas del juego desde el principio, y que ambas partes las cumplan sin engaños de ninguna clase: lo único que esa lealtad no puede soportar es la mínima violación de las reglas establecidas.

 

Florentino Ariza sustituía el vacío que el amor ilusorio de Fermina Daza creaba en su vida con pasiones terrenales, amores de cama. En la plenitud de sus relaciones, Florentino se había preguntado cuál de los dos sería el amor, el de la cama turbulenta o el de las tardes apacibles de los domingos. De esta manera llega a la definición del amor dividido: "amor del alma de la cintura para arriba y amor del cuerpo de la cintura para abajo".

 

Con el tiempo Florentino aprende lo que había padecido muchas veces sin saberlo: se puede estar enamorado de varias personas a la vez, y de todas con el mismo dolor, sin traicionar a ninguna.

 

Por otra parte, la infidelidad de Juvenal Urbino abrió una brecha entre él y Fermina que sólo el tiempo y el amor construido a lo largo de toda una vida pudieron reparar. Esa deslealtad a un compromiso asumido de por vida generó desconfianza, orgullo, celos, mentiras, reproches, culpa. Juvenal ignoraba cuál podía ser la reacción de una mujer con tanto orgullo como la suya, con tanta dignidad y con un carácter tan fuerte, frente a una fidelidad comprobada. Por su parte, ella interpuso como siempre una barrera de rabia para que no se le notara el miedo. Y en este caso, el más terrible de todos era el de quedarse sin su esposo. Algo definitivo le ocurrió: los sedimentos acumulados en el fondo de su edad a través de tantos años habían sido rebullidos por el suplicio de los celos, y habían salido a flote, y la habían envejecido en un instante. Tal vez por esto ella hubiera preferido que él le negara su deslealtad.

 

Pasados dos años, cuando Juvenal la va a buscar, ella se siente aliviada de volver a su casa, aunque no tan fácil como él creía, porque se iba feliz con él, pero también resuelta a cobrarle en silencio los sufrimientos amargos que le habían acabado la vida.

 

El sentido de la asociación de los conceptos tiempo, amor y convivencia
Fermina Daza y Juvenal Urbino no sabían vivir ni un instante el uno sin el otro, o sin pensar el uno en el otro, y lo sabían cada vez menos a medida que se recrudecía la vejez. Ni él ni ella podían decir si su servidumbre recíproca se fundaba en el amor o en la comodidad, pero nunca se lo habían preguntado con la mano en el corazón, porque ambos preferían desde siempre ignorar la respuesta.

 

 

Las diferentes contextualizaciones de la muerte:

 

  • Muerte de Jeremiah de Saint-Amour:

Jeremiah tenía la determinación irrevocable de quitarse la vida a los sesenta años. Lo había decidido mucho tiempo atrás, en una playa solitaria de Haití donde yacía desnudo junto a su amante después del amor.

 

Había fijado como plazo último para suicidarse la víspera de Pentecostés. No había ningún detalle de la noche de su muerte que su amante no hubiera conocido de antemano, y hablaban de eso con frecuencia, padeciendo juntos el torrente irreparable de los días que ya ni él ni ella podían detener.

 

Jeremiah de Saint-Amour amaba la vida con una pasión sin sentido, y a medida que la fecha se acercaba había ido sucumbiendo a la desesperación, como si su muerte no fuera una resolución propia sino un destino inexorable.

 

 

  • Paradoja de la muerte del doctor Urbino:

La muerte no tiene sentido del ridículo. Juvenal Urbino se automedicaba con paliativos para la vejez. Ostentaba un humanismo fatalista, puesto que opinaba que cada quién es dueño de su propia muerte, y lo único que se puede hacer, llegada la hora, es ayudarlo a morir sin miedo ni dolor.

Con la muerte de su amigo Jeremiah tuvo la revelación de que algo que le había sido negado hasta entonces en sus navegaciones más lúcidas de médico y de creyente. Fue como si después de tantos años de familiaridad con la muerte, después de tanto combatirla y manosearla por el derecho y el revés, aquella hubiera sido la primera vez en que se atrevió a mirarla a la cara, y también ella lo estaba mirando. No era el miedo de la muerte, que estaba dentro de él desde hacía muchos años. Lo que había visto era la presencia física de algo que hasta entonces no había pasado de ser una certidumbre de la imaginación.

 

También él le tenía miedo a la vejez, y de no ser un cristiano a la antigua, tal vez hubiera estado de acuerdo con Jeremiah de Saint-Amour en que la vejez era un estado indecente que debía impedirse a tiempo. Lo que más le preocupaba de la muerte al doctor Urbino era la vida solitaria de Fermina Daza sin él.

 

Cuando Urbino comete la imprudencia de atrapar al loro, en ese mismo instante asume su muerte. Y aunque ésta es memorable, no carece de significación. Nada se parece tanto a una persona como la forma de su muerte, y ninguna podía parecerse menos que ésta a Urbino, aunque pareciera absurdo.

 

 

  • Florentino Ariza espera que su amor se concrete a partir de la muerte de Urbino:

El día que Florentino Ariza vio a Fermina Daza encinta y con pleno dominio de su condición de mujer de mundo, tomó la determinación feroz de ganar nombre y fortuna para merecerla. Ni siquiera se puso a pensar en el inconveniente de que fuera casada, porque al mismo tiempo decidió, como si dependiera de él, que el doctor Urbino tenía que morir. No sabía ni cuándo ni cómo, pero se lo planteó como un acontecimiento ineluctable, que estaba resuelto a esperar sin prisa ni arrebatos, así fuera hasta el fin de los siglos.

 

Sin embargo, el tiempo le reveló que él y aquel hombre que había tenido siempre como el enemigo personal, eran víctimas de un mismo destino y compartían el azar de una pasión común. Por primera vez en los veintisiete años interminables que llevaba esperando, Florentino no pudo resistir la punzada de dolor de que aquel hombre admirable tuviera que morirse para que él fuera feliz.

 

Años más tarde, la comprobación de que la muerte había intercedido por fin a favor suyo, le infundió el coraje que necesitaba para reiterarle a Fermina Daza, en su primera noche de viuda, el juramento de su fidelidad eterna y su amor para siempre.

 

En conclusión, la novela llega a ser todo un tratado sobre el paso del tiempo y sobre el amor, presentado éste con todas las variantes posibles: amor luminoso, ilusionado, atormentado, oscuro, decepcionante, romántico, insatisfecho, apasionado, resignado, exacerbado, sexual, hiperestésico… El relato es un perfecto tratado del tiempo, destructor de vidas, pero desguarnecido y trémulo ante la fuerza de un amor tan terco como el que Florentino Ariza profesa a Fermina Daza. Se trata de un amor intenso y concluyente que nos recuerda al que cantara Quevedo en su espléndido soneto “Amor más allá de la muerte”: un amor que sobrepasa los límites del tiempo y que podría quedarse temblando incluso después de la muerte. También es –a qué negarlo- una peripecia de amor domesticado, como el que se profesan los esposos Juvenal Urbino y la citada Fermina Daza: amor convencional (amor en zapatillas), que habita en la mansión de la costumbre. Queremos decir que el amor de Florentino Ariza era un amor lleno de lirismo y pasión, el de los esposos citados es un amor práctico, y más o menos resignado.

 

El capitán miró a Fermina Daza y vio en sus pestañas los primeros destellos de una escarcha invernal. Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites (páginas 494-495).

Escrito por: Antonio Jiménez Morata. J-LC | Dpto. Lengua Castellana | Comentarios (0)
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